Pues #elpastelaco ya está aquí al lado. Menos de una semana para hacer los 100k de la Madrid-Segovia y yo con estos pelos… He intentado ponerme al día en cuanto a entrenos, pero viendo que tampoco tenía demasiado tiempo, he preferido hacer poco bien que mucho mal y cascar. Ya tengo experiencia en entrenar más de la cuenta o hacer alguna zerotada, así que he optado por sumar menos km pero ver cómo iba respondiendo el cuerpo, y por lo menos llegar con ganas y con todas las partes del cuerpo en su sitio.
La semana pasada estuve de #RunAndBravas, ya la IX edición, y aunque no cuenta como entrenamiento específico (realmente no sé cómo clasificarlo, je je), sí es verdad que lo pasamos muy bien y quiera que no, el ver a muchos amigos anima un montón. Aquí un pequeño vídeo de la parte «run».
Sin embargo, a pesar de la poca carga de entrenamientos, no hemos dejado de salir al campo y hacer ejercicio, lo que espero que me sirva para al menos no sufrir mucho en la carrera. A falta de mayores metas, el KBG irá a pasárselo bien, y teniendo en cuenta que van unos cuantos amigos, espero que no nos aburramos y que el palique dé para mucho. La previsión de tiempo es buena, más bien CALOR, así que habrá que llevar poca ropa y mucha agua.
Tiempos de corte en carrera
Por si a alguien le interesa, he preparado el track actualizado de la Madrid-Segovia 2013 en formato GPX de Garmin, con los 4 tramos de la ruta (mi GPS no deja cargar rutas de más de 500 puntos), que puedes descargar desde este ENLACE. Los tiempos de corte de este año son similares a los del pasado, y espero no hacer «peor» tiempo, sobre todo habrá que cuidar las paradas en los avituallamientos, que te quedas frío y luego cuesta más arrancar.
Este es el track del año pasado, para poder seguir un poco cuáles pueden ser los tiempos de paso por los controles…
Como el año pasado completé la versión de 60k «tranquilamente» del GTP, este año decidimos apuntarnos a la versión de 80k, más que nada por hacer la primera parte del recorrido, que no es común, e ir aumentando la distancia paulatinamente… ¡ilusos!
De los 5 bandoleiros al final quedamos 3 en la salida, ya que Katia fue baja involuntaria por accidente y Pepe… jem jem… (sin comentarios, je je). Este año además volvía de nuevo Rafa (también engañado para la de 80K), y otros compañeros de RdB y saraos varios, así que las 3 versiones de ultratrail estaban a tope de compañeros (110k, 80k y 60k). Mención aparte la versión «senderistas» que se introducía este año (carrera nocturna de 10K), a la cual se apuntaba «el resto» de corredores braviles y otros amigos de diferentes pelajes.
Equipo preparado
La carrera
La verdad es que casi 19 horas de carrera (18:54:43 para ser exactos) dan para mucho, así que intentaré resumirlo todo lo que pueda para que esto no acabe como «Guerra y Paz», por lo que empezaré contando que aparecimos por Navacerrada a eso de las 21 horas del viernes, gracias a los medios motorizados de Rafa, y aprovechamos el viaje para hacer la última carga de comida mediante unos bocatines de jamón que nos supieron a gloria (Rafa ya tuvo bastante con su odisea telefónica previa). En Navacerrada, aparcamos rápidamente, dejamos la bolsa para Rascafría en el polideportivo y nos dirigimos hacia la zona de salida, para buscar a los compañeros.
A pesar de que quedaba un buen rato para la carrera, el ambientazo era espectacular, una marea de gente iba y venía hablando con amigos/compañeros, otros se cambiaban, apaños de última hora, una locura de emoción contenida. Aprovechamos que estábamos al lado del «photocall» de la carrera para hacernos una foto de grupo y mandar un saludo a los compañeros que no han podido venir. Yo me encuentro bastante tranquilo con todo preparado, así que charlamos y vamos saludando a todos los que nos vamos encontrando, haciendo fotos y comentando el percal que se avecina. Para la entrada al corral, ya a media hora de la salida, nos juntamos con Celso, Gerardo, Andrés y otros conocidos que vienen también al GTP.
Photocall bandoleiro
La salida se realiza puntual, todos al galope por las calles de Navacerrada en dirección a la Barranca, después de salir del pueblo, cuando la cuesta se empina un poco, bajamos el ritmo y empezamos a andar rápido, que queda mucho trecho por delante. Jorge va muy animado, y al tran tran llegamos al primer embudo del camino, una vez que cruzamos el embalse de la Barranca y empezamos a subir por un sendero en fila india. Aquí saco los bastones, que me acompañarán el resto de la carrera. Tras vadear varios arroyos, llegamos a la fuente de las Campanillas y empezamos la subida al collado del Piornal, que hace tres semanas hice con Juanito en condiciones cuasi-invernales. En este momento Jorge va por delante y Juan me sigue, aunque como vamos en fila india no podemos casi ni adelantar ni ser adelantados. Cojo buen ritmo con los bastones, y casi sin darme cuenta ya estamos en el collado, donde están haciendo fotos los chicos de Kataverno.
Bandoleiro al ataquerrr… Foto de Kataverno
Lo primero que veo con extrañeza es que no corre ni una gota de aire, por lo que la temperatura es ideal para correr sin molestias, giramos hacia el sur y vemos la hilera de frontales que suben hacia Maliciosa, una pasada. En la siguiente imagen se ve mucho mejor lo que menciono.
Primer control, 2:01:09, no está mal. Miro a ver si veo a Jorge, y espero a Juan haciendo un cambio de aguas, que ya toca 😉
Al poco aparece mi tocayo, así que emprendemos la bajada tranquilamente, durante la subida había dicho «voy a cambiar las pilas del frontal, que no están nuevas que digamos», pero por no perder tiempo no lo hago… ¡Error! La bajada de Maliciosa es, sencillamente, «para haberse matao», y salgo vivo con un sólo resbalón que me deja un recuerdo en el brazo. Arañazo y pequeño moratón nada más. En la bajada vuelvo a dejar a Juan un poco por detrás, y llega un momento en el que me quedo sin referencias por delante, y luces a lo lejos por detrás, ya en la zona de llaneo hasta enlazar la siguiente bajada. Al poco vuelve la bajada hacia la pista, en la que me adelantan un par de parejas que van como motos (o eso me parece). Ya en la zona de las «zetas» me cruzo con algunos que van tocados (y no acabamos casi ni de empezar). El resto de la bajada hasta Canto Cochino la hago adosado a un grupo que va a troticochi, ya con ganas de llegar y el frontal en las últimas. 3:47:24 , pues sí que se ha hecho larga la bajada!
Cambio las pilas en el avituallamiento de Canto Cochino, vasito cocacola, recargar bidones de agua y comer algunos frutos secos. Mientras espero llega Juan, con cara de «no sé qué hacer», murmura algo de retirarse, pero le digo ¿te duele algo? y me dice que no, así que no le doy opción «ale, a beber y para arriba, que la noche es joven» 😉
Subimos tranquilamente por la Autopista de la Pedriza, todo el camino me es muy conocido, y se me pasa rápido, en este tramo no vamos mal. Al cruzar el puente nos saludan los voluntarios (unos campeones, ¡chapeau!), y en la subida hacia el Tolmo y el collado de la Dehesilla recuerdo cuando bajamos este tramo haciendo un entreno bandoleiro como si fuera descenso de cañones. A media subida, pasado el Tolmo mi tocayo empieza a flaquear, así que hacemos una breve parada para repostar y le voy animando «ahí está el collado, no queda nada!». Llegamos en 5:17:18, check-in y para abajo. Aquí empieza una zona que no he andado nunca, así que en fila india y a ver cómo está el camino.
Según empezamos a bajar mi tocayo empieza a quedarse un poco atrás, y me pego a otro corredor al que no puedo adelantar por lo estrecho del camino (y tampoco me da muchas opciones). La senda se desdibuja en algunas zonas, y como no tenemos referencias de corredores por delante, a veces paramos para ver por dónde sigue el trazado. Por detrás, a lo lejos, veo varios frontales, entre los que se encuentra (eso espero), el de Juanito. En este tramo, en el que me rozo con varias ramas y meto el pié en un par de charcos, acabo bastante cansado mentalmente, así que en cuanto el camino se abre un poco y aparece la pista, cojo ritmo trotón, con ganas de llegar al avituallamiento de la Hoya de San Blas. Finalmente se cruza el arroyo y el sendero vuelve a remontar hacia el norte, llegando al avituallamiento en 6:38:23. Recargo agua y sin apetito espero a Juanito, que llega casi 20 minutos después, y según comentan, con poco margen ya para el cierre del control. En ese momento de espera me quedo un poco frío, así que saco los manguitos que llevaba en la mochila y me los pongo. Tentado estoy de ponerme el cortavientos, pero sé que en cuanto salga, y con la subida a Morcuera, me lo voy a tener que quitar, así que me aguanto. Mi tocayo me comenta que no va bien, y que tire para adelante, que el sube a Morcuera y se retira, la verdad es que no lleva buena cara, y me siento un poco «culpable» de haberle empujado hasta aquí, pero por otro lado pienso que un buen entreno en distancia tampoco le viene mal… (qué malo soy, ¿no? 🙂 ). Aunque me esperaba lo que me dijo, y me podría haber ido del control mucho antes, en ese momento preferí esperar a hablar con él, por si finalmente se hubiera animado a seguir, pero viendo que los tiempos de corte nos acechaban, supongo que él no quiso tampoco dejarme fuera de carrera.
Así que «liberado» para continuar a mi ritmo, cogí la pista y me puse a ritmo fuerte de subida, adelantando a varios corredores que habían salido antes del control, y en las zonas en las que la pista se tendía alternaba el CaCo, con lo que cogí a varios grupos de personas. Ya en la cabeza sólo tenía el «run run» del tiempo de corte en Morcuera, y estaba decidido a no parar y recuperar algo de tiempo. En cuanto salieron los primeros rayos de sol recordé que llevaba la GoPro en la cintura, así que saqué la cámara e hice algunas tomas de la subida, con un cielo que presagiaba sol y calor.
Amanece subiendo a la Morcuera
Las últimas rampas de subida a la Morcuera cuestan un poco más, pero ya con ganas de llegar me acuerdo de Jorge y que en este punto abandonó el año pasado después de penar desde la Pedriza. No tengo una referencia de cuánto me saca por delante, pero espero no encontrármelo todavía porque no sería buena señal. Al final llego al control en 9:09:39, y mi GPS me marca 41 km, 3 más que según el rutómetro oficial ¿?. Toca quitar los manguitos, recargar agua, comer algo, y enciendo el móvil para ver si tengo algún mensaje, y veo que Jorge ha salido de allí casi una hora antes, así que ya tengo referencias para ver si le cojo o no.
En el avituallamiento de Morcuera
Desde aquí hasta Rascafría la bajada es toda por pista, así que pongo el ritmo trotón y van pasando los kilómetros un poco más alegremente, aunque los pies van notando el tiempo en marcha. Me voy alternando en posiciones con diferentes grupos de corredores, con algunos de los que comparto algunos detalles de la carrera, ya que no conocen la zona. Cuando pasamos de la zona de pinar al robledal, ya se puede ver la panorámica con Peñalara al fondo, y el Monasterio del Paular y Rascafría, que se vislumbran a lo lejos (y yo pensaba que estaban al lado… plaf!). La parte final del camino, antes de llegar al polideportivo se alarga, y se alarga… Menos mal que los voluntarios están allí en todos los cruces y sus ánimos te dan ese punto de energía cada vez que te los cruzas, BRAVO CHICOS! 😉
Llego al polideportivo de Rascafría en 11:35:33 (son las 10:35 de la mañana), recojo la bolsa de recambio y analizo lo que me voy a poner para afrontar la última (GRAN) subida de la carrera. Siguiendo la tónica de los anteriores avituallamientos, no quiero perder más tiempo del necesario, por lo que como no voy mal de pies ni me quito las zapatillas ni me cambio de camiseta, ya que voy cómodo con la que llevo y con el sol que va a pegar no me atrevo a ponerme la camiseta sin mangas. Así que la secuencia es: cocacola, bocata jamón, crema solar, cambio de buff por gorra RL con faldilla, gafas de sol, cargar agua y a darle zapatilla. En el polideportivo el ambiente está cargadito de Reflex y hay bastante gente tirada por el suelo, es un punto clásico de abandono para el que no se ve con fuerzas para subir Peñalara, que se vislumbra a lo lejos.
Sol de justicia en la subida al Reventón
Una vez que empiezas el camino hacia el Reventón, prácticamente no hay vuelta atrás, porque si logras llegar al collado, ya «casi» te queda lo mismo si acabas que si te vuelves, por lo que hay que cogerla con ganas. En mi caso, como tenía claro que no había nada que me lo impidiera en ese momento, volví a poner el paso «sin parar» o «ni un paso atrás», y tacita a tacita a remontar la subida. A lo largo del camino paso a otros corredores y me pasan a mí, pero ya se ve que la densidad de corredores es menor que en otras zonas. Tacita a tacita, y curva a curva, voy remontando la cuesta y cada vez se ve Rascafría más abajo (eso es bueno), intento recordar la ruta del año pasado, cuando corrí el TP60, y en esta zona las piernas estaban frescas y corríamos en las zonas menos empinadas. Ahora ya es una cuestión de no desfallecer, llevar un ritmo constante y que no desgaste demasiado, y disfrutar del camino. Es curioso porque aunque me había metido el iPod en la riñonera por si me aburría y quería distraerme un poco, prefiero oír el ruido del agua del arroyo del Paular, o el canto de los pájaros, o incluso mis propios pasos sobre el camino. Finalmente llega el avituallamiento del Reventón, aunque se encuentra bastante arrasado, y sólo puedo cargar agua a tope en los bidones, que hasta el chozo Aranguren no hay más fuentes de suministro y tampoco sombras en el camino. Salgo rápidamente de nuevo (bueno, lo de rápidamente a estas alturas ya es un decir), y cuando llego al control (14:11:30) ya hace un sol de justicia, con lo que el resto del camino se presenta «calentito». El momento gracioso se presenta cuando tras hacer el checkin en el control, uno de los voluntarios me dice «¿tú corriste el año pasado el de 60k!» Resulta que es quien grabó en Fuenfría el vídeo que sale en Cercedilla TV (ver minuto 4:50, patetic mode «on»).
En la cuerda camino de Peñalara
La cresta entre el Reventón y Peñalara es muy bonita, pero se hace larga, parece que no se llega nunca, aunque tiene sus momentos especiales, sobre todo el tramo ya llegando a Claveles en el que atravesamos un nevero, en pleno mes de junio, y te entran ganas de enterrar las piernas en él para que se refresquen. En el flanqueo de Claveles echo de menos el quitarme los bastones y colgarlos de la mochila, pero bueno, pensando en que el tramo es corto aguanto con ellos y finalmente sobrevivo sin partir ninguno… fiuuuu 🙂
Llego a Peñalara en 16:24:40, y dada la hora que es no queda nadie de los que han subido a animar del grupo de RdB and friends, pero claro, estas no son horas. Así que sin más rodeos, aprovecho para beber un poco de agua, echar una foto, mandar un whatsapp para decir que todo OK y que voy hacia la Granja, y vamos a acabar la faena. Mi GPS marca 74km y ya dice que de batería va como su dueño, justito…
En la cumbre de Peñalara. El resto, cuesta abajo
El camino es aún peor de lo que recordaba del año pasado, con más de 70km en las piernas, las cuestas y pedregales de los primeros tramos de la bajada hacen que las piernas y especialmente las plantas de los pies estén ya «calentitos», pero la idea de llegar es más fuerte que el dolor, así que sin pausa ni tregua. Al llegar al chozo Aranguren, un poco más adelante hay un par de arroyos de agua fresca que baja directamente de Peñalara, y hay montado un pequeño camping de corredores refrescándose, e incluso algunos que se han descalzado y meten los pies en el agua. Yo (inteligentemente), relleno la botella aguas arriba de los pies en remojo, pero no todos hacen lo mismo… (no sé si ésto explica alguno de los abandonos en la Granja, je je). A partir de aquí la pendiente es más suave y al poco se entra en el bosque, por lo que por lo menos la sensación de chicharrera es menor. Aprovecho una piedra para apretarme los cordones de las zapatillas, y aunque tengo ganas, no me quedan muchas fuerzas para trotar, así que ando rápidamente, y me pasan algunos corredores. En este tramo, ya hasta llegar a la Granja, apenas vi a nadie, creo que más o menos todos debemos ir al mismo ritmo «no siento las piernas». El GPS definitivamente dice que se queda sin batería, y hasta ahí llega el track.
Cuando finalmente llego a la tapia de los jardines de la Granja, veo a algunos corredores que van por delante, y como las piernas han descansado un poco en la bajada, se lanzan a trotar, adelantando a varios corredores ya en la misma entrada a las calles del pueblo. Como conozco el recorrido, ya sé que la meta está al lado, así que hago la llegada en plan «pro», pero no hay casi nadie atento para verla (es que pegaba el sol de justicia, y todo el mundo estaba refugiado en las sombras)… Tiempo final: 18:54:43 y posición 94 de 116 llegados a meta, con 7 retirados y 25 no presentados (no me salen las cuentas de los 200 dorsales que había).
Según llego me apuntan el chip, me endosan el billete de 10€, me ponen la medalla y empiezan a animar la pandilla que me esperaba en la llegada, atrincherados en la sombra: Rafa (que había llegado 3 horas y media antes…), Jorge, Vanessa, frijolito y, ¡sorpresa!, Katia que había venido con su madre para vernos en meta. No contentos con que hubiera terminado, una vez me dan el chalequito de finisher me hacen que vuelva a pasar por el arco de meta para poderlo grabar en vídeo 😉
Momento «pasa de nuevo por meta», extraído del vídeo de Katia
Nos quedamos un rato allí comentando la experiencia, muy fuerte el momento «pies de Jorge» (menos mal que no tengo fotos), y muy contentos todos con lo que hemos podido hacer, en especial Jorge que se quita la espinita que tenía clavada del año pasado, Rafa que llegó en posición 21, y ver allí a Katia animada. Mi tocayo se estaba recuperando y pasaría luego por Navacerrada a recoger sus cosas, pero no pude verlo entonces. Se marchan todos con sus respectivos acompañantes a casa, y me quedo con Rafa tomando una cervecita en la plaza mientras esperamos al minibús de la organización que nos tiene que devolver al polideportivo de Navacerrada. En él nos juntamos los que volvemos con la carrera acabada con los que se retiran del GTP110, con cierta tristeza en su cara. Ya en Navacerrada, recogemos los trastos (muy bien la organización) y volvemos a Madrid a descansar, sin mucha más historia que contar. En el momento que ya tu cuerpo se siente en casa, desconecta las baterías y viene el momento «plof», vamos, lo normal.
Recuerdos de la carrera
A modo de resumen, aquí dejo el vídeo que monté con las grabaciones de la GoPro y algunas fotos, espero que os guste… y como se suele decir en estos casos… ¡esto es todo amigos!
Bueno, no es todo, sólo quiero decir a mi tocayo que en septiembre volvemos al ataque de nuevo en la Madrid – Segovia, y que ¡los Bandoleiros cabalgarán juntos de nuevo!
El track
Aquí os dejo, as usual, el track del Garmin, que falleció en la bajada de Peñalara, antes de llegar al Chozo Aranguren…
El pasado fin de semana, y dentro del plan de entreno para el próximo Gran Trail de Peñalara (@GTPenalara) en versión 80K, nos apuntamos a hacer el tradicional Cross 3 Refugios, que se engloba dentro del circuito de la Copa de Hierro que organiza la R.S.E.A. Peñalara.
EL dorsal, un poco arrugaete… 😉
La carrera original tiene un perfil ciertamente a considerar, y una distancia de 30k, o sea, que no es un paseo de senderismo precisamente. A lo largo de la semana el tiempo fue bastante malo, y para el fin de semana se anunciaban condiciones bastante «heavy» para ser mediados de mayo. Mientras estaba pasando precisamente por el puerto de Navacerrada el mismo sábado, recibí un email de la organización anunciando un cambio de recorrido por las malas condiciones climatológicas. Por un lado un cierto respiro, ya que no me encontraba físicamente en las mejores condiciones, pero también me fastidiaba un poco el no enfrentarme a #elpastelaco.
Navacerrada el sábado 18
Total, que nos presentamos el domingo en la Pedriza, he quedado para recoger a Rafa, y a eso de las 8 ya estamos todos en el parking de Cantocochino, con un sol radiante aunque fresquito. El panorama de las cumbres nevadas es espectacular, y se ven las nubes que coronan las partes altas de la sierra, imaginando la niebla y la rasca que tiene que hacer en Navacerrada.
El resto, casi mejor que lo cuento en forma de vídeo, no me encontraba muy fino, así que tranquilidad y a disfrutar del panorama.
Al final llegué casi de los últimos, pero logré no lesionarme y mantener la pierna entera, así que contento por el resultado. Aquí un par de fotos de la llegada y el grupo que nos juntamos.
Llegando a meta. Foto de RafaEl grupo en meta. Foto de Rafa
Como siempre, aquí os dejo el perfil de la carrera y los datos del Garmin:
El perfil en perfils:
Perfil de la 0 refugios
No quería dejar de comentar un par de cosas que no me gustaron de la carrera. Independientemente del cambio de recorrido, que asumo que se vio condicionada por el tiempo y que los organismos encargados de la seguridad y, en su caso, rescate no autorizaran el recorrido original, me parece muy mal que haya un reglamento en el que se establezcan unos requisitos mínimos de equipamiento y que se lo pasen por el forro en carrera.
En concreto hay dos cosas que pone el reglamento:
8.1: Se establece como material obligatorio el siguiente: mallas por debajo de las rodillas, cortavientos, gorro o buff, guantes y medio adecuado para recibir agua en los avituallamientos (bidón, vaso plegable o mochila de hidratación). No podrán tomar la salida aquellos corredores que en el control de salida carezcan de alguno o varios de los elementos exigidos.
En los puestos de avituallamiento no se facilitarán vasos, ni se permitirá beber directamente de las botellas, siendo obligatorio que cada participante lleve el medio que crea más adecuado y pertinente (bidón, camel-bak, vaso plegable, etc.), para poder recibir el líquido en los siguientes puestos…
Bueno, pues había gente con pantalón corto, y se daban vasos en los avituallamientos, debe ser que los que hacemos caso a lo que pone el reglamento somos los gilipollas de la carrera, mientras que a algunos se les permite ir «de playa». Espero que no pase lo de la Cavalls, para que alguno del RSEA Peñalara se ponga las pilas…
16/03/2013. Cambio de tercio. Viendo el paquetón de nieve que había caído esta semana, el viernes se gesta una compra de raquetas de nieve entre Katia, Jorge y Juanito para poder subir a la sierra, mientras que yo decido ir con las tablas de travesía. La cita se concreta a las 6 de la mañana, y mientras voy llegando a Guadarrama, algo en el Whatsapp me hace dudar… ¿Venta Arias? ¡Si eso no está en Cercedilla!. Aquí el «experto» en la sierra iba pensando en Casa Cirilo en las Dehesas mientras sus compañeros suben a Navacerrada… pues ¡arrás! en el TomTom y cambio rumbo hacia el puerto de Navacerrada.
A estas horas (5:45 de la mañana) no hay un alma por la carretera, y al pasar de los Molinos la lluvia da paso a la nieve, con lo que cuando llego a la altura de la Venta Real ya hay algo de nieve en la carretera, ¡glups!. Aflojo la marcha, y ya por el Ventorrillo pasa un quitanieves, así que subir, subo. En el parking de Venta Arias ya están los demás esperando, así que nada más saludar y dar los buenos días termino de poner las pieles a los esquís y salimos para arriba. Se barajan varias opciones, pero viendo la ventisca que hace y lo cerrado de la noche optamos por ir a andar por el camino Schmidt, que estará más resguardado de las inclemencias del tiempo, y total, para ir a probar las raquetas y hacerse con ellas, mejor un terreno menos hostil que una ladera venteada.
Al poco de andar, cuando estamos cruzando la pista del bosque, a Katia se le sale la raqueta, y vemos que le falta una pieza de la fijación. Desandamos un tramo del camino con frontales y 8 ojos, pero no la vemos, y decide volverse al coche, dada la cantidad de nieve que hay.
El resto seguimos por el camino Schmidt abriendo huella, aunque quedan unos restos de los últimos paseantes del viernes, que nos sirven para ir intuyendo el camino, dado que no se ven prácticamente las piedras de la cantidad de nieve polvo que hay.
Parada en el camino. Nieve a tutiplén
Cuando llegamos a la Fuenfría, decidimos subir a Cerro Minguete por decir que hemos subido algo, así que cogemos ladera para alante hasta arriba sin parar. En la cumbre, foto rápida y para abajo, que aquí pega el aire y te quedas tieso en un momento.
En la cumbre de Cerro Minguete
Una vez nos reunimos en Fuenfría (los esquís aquí sí que daban un poco de ventaja) decidimos regresar por la misma ruta del camino Schmidt, que está más protegida, porque el temporal venía de suroeste y pegaba por la zona de Cercedilla.
Foqueando de vuelta a Navacerrada. Foto by @jonteller
A la vuelta se van notando las piernas cargadas, y aunque el paisaje sigue siendo espectacular e irreconocible, dado que no se ve ni una piedra, una vez que volvemos a cruzar la pista del Bosque las ganas de quitarme las tablas son importantes, así que nos juntamos con las xXXXxxxx mil personas que habían subido a Navacerrada a ver la nieve, y como estábamos bastante cansados y algo mojados, cogimos los coches y sin piscolabis por medio nos volvimos cada mochuelo a su olivo, eso sí, después de despedirnos con una gran sonrisa en la cara, no todos los días se pilla una nieve así en Guadarrama. 🙂
Como estaba muy concentrado en lo mío, al final ni saqué la GoPro, así que la «pinícula» de hoy son los vídeos de Jorge, que al llevar la cámara enganchada al bastón, fue haciendo varias tomas muy chulas.
Estas últimas fechas tengo un poco abandonado el blog debido a que arrastro una lesión en la zona de los aductores que me tiene un poco quemado. Pero viendo que la cosa iba mejorando, decidí apuntarme al carro de la quedada del domingo por la Pedriza a ver qué tal salía la cosa, y como el terreno me era más o menos conocido, si pinchaba siempre podía volver tranquilamente al punto de salida.
Así que a las 7 de la mañana empezábamos el trote por la senda Carboneras desde el Tranco, y aunque no llovía, el camino era como una cascada de agua, por lo que a pesar del cuidado inicial, a los 10 minutos ya tenía los pies calados.
La mañana estaba con niebla, así que poco a poco íbamos subiendo hacia el Yelmo sin poder disfrutar de las vistas que se tienen por el camino, pero por otro lado el ambiente era bastante mágico, aunque los recuerdos a los gintonics de Pepe de la noche anterior rompían el embrujo con las carcajadas.
Momento descarga de gintonic
Al llegar al Yelmo, lo más que les pude decir es «esto es el Yelmo», señalando a las nubes, porque no se veía nada más que el comienzo de la pared, así que sin parar seguimos el camino hacia el collado de la Dehesilla, pasando previamente por el Acebo y la zona de la Cara, momento en el que se abrieron las nubes y pudimos ver un panorama espectacular.
La Cara
En algunos tramos de la bajada hacia la Dehesilla quedan restos de nieve, pero la mayor parte de la misma se ha ido por el agua que lleva cayendo estos días. Desde el collado, el camino que baja hacia el Tolmo y el refugio Giner es más que nada un arroyo por el que bajamos como si fuera barranquismo, los pies van calentitos del trote, así que sólo nos preocupamos cuando el agua pasa por encima del tobillo 😉
Cruzamos el puente y, en vez de bajar directamente por la autopista, subimos hacia el collado Cabrón para sumar algunos metros más de desnivel (y tener vistas de la zona de Maliciosa, claro está). Jorge mete la directa y se adelanta un poco, así que nos reunimos en el collado a comer algo antes de terminar la ruta. Las vistas se abren y se cierran dependiendo de las nubes, pero sigue sin caer una gota. La bajada por el camino es una gozada, el suelo mullido y la práctica ausencia de gente hace que el correr por las zetas sea un momento «trailrunning total», además casi no me molesta el aductor, por lo que disfruto muchísimo, mientras voy grabando con la GoPro. Un poco más adelante paramos a hacer unas fotos en una piedra-miradero con unas vistas espectaculares de la Cuerda Larga nevada.
El equipo con la Cuerda Larga detrás
Desde aquí ya no paramos prácticamente hasta el aparcamiento del Tranco, a esta hora (10:00) ya nos vamos encontrando con más gente por el camino, y nos cruzamos con otros grupos que suben a entrenar, como las parejas de los Bandoleros «de verdad», o sea, el grupo de mozas corredoras del Guadarrama 🙂
Y como todos tenemos compromisos posteriores, café rápido y vuelta a casa a empezar la jornada dominical con la familia (pero eso es otra historia).
Como ya sé que lo estábais esperando, aquí va el vídeo de la trotada, recién horneado 😉
El resumen del entreno en el siguiente gráfico:
Perfil de la ruta
Aquí están los datos del Garmin:
Actualizado: Por si alguno es más fan de Vimeo, a continuación incluyo el mismo video en su plataforma
Vídeo resumen del Komando Bandoleiro Garrafón en su segunda salida por la Pedriza, en un día que anunciaban de lluvia. Entrada del blog: https://juansegui.com/2013/03/komando-bandoleiros-de-garrafon-s01e02-la-pedriza/
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