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Gran Trail Peñalara 110k en vivo. Al lío

Un año más llega el final del mes de junio y tengo marcado en el calendario una fecha en rojo. Si estáis leyendo ésto comentar que a las 0:30 de la mañana estaré saliendo de Navacerrada a hacer el Gran Trail Peñalara en su versión «full pastelaco size» (110k), gracias al dorsal que me tocó en el sorteo de la Trails in Motion que organizó Territorio Trail. Como el año pasado, voy a dejar esta página de seguimiento, para los que queráis ver cómo me arrastro por la sierra… Como se aprecia en la siguiente imagen, el recorrido es un paseito de 115km de ná…

Perfil-GTP-2015_1

Puedes seguir las actualizaciones que publique en Twitter con el hagstag #GTP110k (espero que muchas con «todo OK») en el siguiente cuadro:


Intentaré postear alguna foto o comentarios de los puntos de paso, aunque tengo que cuidar el no quedarme sin batería para que me recojan en meta.

Aquí he embebido aparece el seguimiento en vivo con mi SPOT, que si no lo puedes ver bien (está recortada la página) puedes abrir en el navegador el enlace que pongo -> Página de seguimiento del SPOT. Por lo que he visto, en zonas con árboles le cuesta coger la señal, así que si hay huecos tampoco os preocupéis (demasiado). Está programado para enviar una señal cada 10 minutos

[alert-success]Espero poder contar la crónica completa… ;-)[/alert-success]

Trail Peñalara 80K, una semana para #elpastelaco

Aquí van los datos «definitivos» de carrera que nos han dado en la web del GTP:

Mapa del recorrido del TP80 - 2014
Mapa del recorrido del TP80 – 2014
RUTOMETRO-TP80-2014
El rutómetro con los datos básicos
El perfil con la info de carrera
El perfil con la info de carrera

Y después de ver el marrón que se avecina, ¿qué has hecho entre medias, pichón? (me digo yo mismo, así en plan inquisidor)…

  • Pues el sábado me fui a correr un poco por el campo, más que nada para recordar cómo se usaban los bastones… (me contesté en plan #yonohesido), y me hice un recorrido Barranca – Maliciosa – Bola – Cabrillas – Mirador de las Canchas – Barranca… y no estuvo mal…
En Maliciosa, yo sólo con mis patas :-)
En Maliciosa, yo sólo con mis patas 🙂
  • Al final cayeron 18k, grabando vídeo y luchando con las moscas, además de un rato de palique con Juanillo Rubí y Ricardo Ruiz-Peinado cerca del collado de las Cabrillas, por lo que el resultado fue genial 😉

Aquí el resumen habitual de la trotada, con gráficos, ritmos (irrelevantes) y demás…

Perfil de la ruta
Perfil de la ruta

[alert-success]A ver si saco el vídeo próximamente ;-)[/alert-success]

Gran Trail Peñalara 2013. Mi TP80 particular

Como el año pasado completé la versión de 60k «tranquilamente» del GTP, este año decidimos apuntarnos a la versión de 80k, más que nada por hacer la primera parte del recorrido, que no es común, e ir aumentando la distancia paulatinamente… ¡ilusos!

De los 5 bandoleiros al final quedamos 3 en la salida, ya que Katia fue baja involuntaria por accidente y Pepe… jem jem… (sin comentarios, je je). Este año además volvía de nuevo Rafa (también engañado para la de 80K), y otros compañeros de RdB y saraos varios, así que las 3 versiones de ultratrail estaban a tope de compañeros (110k, 80k y 60k). Mención aparte la versión «senderistas» que se introducía este año (carrera nocturna de 10K), a la cual se apuntaba «el resto» de corredores braviles y otros amigos de diferentes pelajes.

Equipo preparado
Equipo preparado

La carrera

La verdad es que casi 19 horas de carrera (18:54:43 para ser exactos) dan para mucho, así que intentaré resumirlo todo lo que pueda para que esto no acabe como «Guerra y Paz», por lo que empezaré contando que aparecimos por Navacerrada a eso de las 21 horas del viernes, gracias a los medios motorizados de Rafa, y aprovechamos el viaje para hacer la última carga de comida mediante unos bocatines de jamón que nos supieron a gloria (Rafa ya tuvo bastante con su odisea telefónica previa). En Navacerrada, aparcamos rápidamente, dejamos la bolsa para Rascafría en el polideportivo y nos dirigimos hacia la zona de salida, para buscar a los compañeros.

A pesar de que quedaba un buen rato para la carrera, el ambientazo era espectacular, una marea de gente iba y venía hablando con amigos/compañeros, otros se cambiaban, apaños de última hora, una locura de emoción contenida. Aprovechamos que estábamos al lado del «photocall» de la carrera para hacernos una foto de grupo y mandar un saludo a los compañeros que no han podido venir. Yo me encuentro bastante tranquilo con todo preparado, así que charlamos y vamos saludando a todos los que nos vamos encontrando, haciendo fotos y comentando el percal que se avecina. Para la entrada al corral, ya a media hora de la salida, nos juntamos con Celso, Gerardo, Andrés y otros conocidos que vienen también al GTP.

Photocall bandoleiro
Photocall bandoleiro

La salida se realiza puntual, todos al galope por las calles de Navacerrada en dirección a la Barranca, después de salir del pueblo, cuando la cuesta se empina un poco, bajamos el ritmo y empezamos a andar rápido, que queda mucho trecho por delante. Jorge va muy animado, y al tran tran llegamos al primer embudo del camino, una vez que cruzamos el embalse de la Barranca y empezamos a subir por un sendero en fila india. Aquí saco los bastones, que me acompañarán el resto de la carrera. Tras vadear varios arroyos, llegamos a la fuente de las Campanillas y empezamos la subida al collado del Piornal, que hace tres semanas hice con Juanito en condiciones cuasi-invernales. En este momento Jorge va por delante y Juan me sigue, aunque como vamos en fila india no podemos casi ni adelantar ni ser adelantados. Cojo buen ritmo con los bastones, y casi sin darme cuenta ya estamos en el collado, donde están haciendo fotos los chicos de Kataverno.

Bandoleiro al ataquerrr... Foto de Kataverno
Bandoleiro al ataquerrr… Foto de Kataverno

Lo primero que veo con extrañeza es que no corre ni una gota de aire, por lo que la temperatura es ideal para correr sin molestias, giramos hacia el sur y vemos la hilera de frontales que suben hacia Maliciosa, una pasada. En la siguiente imagen se ve mucho mejor lo que menciono.

Hilera de subida a Maliciosa. Foto de RECmountain
Hilera de subida a Maliciosa. Foto de RECmountain

Primer control, 2:01:09, no está mal. Miro a ver si veo a Jorge, y espero a Juan haciendo un cambio de aguas, que ya toca 😉

Al poco aparece mi tocayo, así que emprendemos la bajada tranquilamente, durante la subida había dicho «voy a cambiar las pilas del frontal, que no están nuevas que digamos», pero por no perder tiempo no lo hago… ¡Error! La bajada de Maliciosa es, sencillamente, «para haberse matao», y salgo vivo con un sólo resbalón que me deja un recuerdo en el brazo. Arañazo y pequeño moratón nada más. En la bajada vuelvo a dejar a Juan un poco por detrás, y llega un momento en el que me quedo sin referencias por delante, y luces a lo lejos por detrás, ya en la zona de llaneo hasta enlazar la siguiente bajada. Al poco vuelve la bajada hacia la pista, en la que me adelantan un par de parejas que van como motos (o eso me parece). Ya en la zona de las «zetas» me cruzo con algunos que van tocados (y no acabamos casi ni de empezar). El resto de la bajada hasta Canto Cochino la hago adosado a un grupo que va a troticochi, ya con ganas de llegar y el frontal en las últimas. 3:47:24 , pues sí que se ha hecho larga la bajada!

Cambio las pilas en el avituallamiento de Canto Cochino, vasito cocacola, recargar bidones de agua y comer algunos frutos secos. Mientras espero llega Juan, con cara de «no sé qué hacer», murmura algo de retirarse, pero le digo ¿te duele algo? y me dice que no, así que no le doy opción «ale, a beber y para arriba, que la noche es joven» 😉

Subimos tranquilamente por la Autopista de la Pedriza, todo el camino me es muy conocido, y se me pasa rápido, en este tramo no vamos mal. Al cruzar el puente nos saludan los voluntarios (unos campeones, ¡chapeau!), y en la subida hacia el Tolmo y el collado de la Dehesilla recuerdo cuando bajamos este tramo haciendo un entreno bandoleiro como si fuera descenso de cañones. A media subida, pasado el Tolmo mi tocayo empieza a flaquear, así que hacemos una breve parada para repostar y le voy animando «ahí está el collado, no queda nada!». Llegamos en 5:17:18, check-in y para abajo. Aquí empieza una zona que no he andado nunca, así que en fila india y a ver cómo está el camino.

Según empezamos a bajar mi tocayo empieza a quedarse un poco atrás, y me pego a otro corredor al que no puedo adelantar por lo estrecho del camino (y tampoco me da muchas opciones). La senda se desdibuja en algunas zonas, y como no tenemos referencias de corredores por delante, a veces paramos para ver por dónde sigue el trazado. Por detrás, a lo lejos, veo varios frontales, entre los que se encuentra (eso espero), el de Juanito. En este tramo, en el que me rozo con varias ramas y meto el pié en un par de charcos, acabo bastante cansado mentalmente, así que en cuanto el camino se abre un poco y aparece la pista, cojo ritmo trotón, con ganas de llegar al avituallamiento de la Hoya de San Blas. Finalmente se cruza el arroyo y el sendero vuelve a remontar hacia el norte, llegando al avituallamiento en 6:38:23. Recargo agua y sin apetito espero a Juanito, que llega casi 20 minutos después, y según comentan, con poco margen ya para el cierre del control. En ese momento de espera me quedo un poco frío, así que saco los manguitos que llevaba en la mochila y me los pongo. Tentado estoy de ponerme el cortavientos, pero sé que en cuanto salga, y con la subida a Morcuera, me lo voy a tener que quitar, así que me aguanto. Mi tocayo me comenta que no va bien, y que tire para adelante, que el sube a Morcuera y se retira, la verdad es que no lleva buena cara, y me siento un poco «culpable» de haberle empujado hasta aquí, pero por otro lado pienso que un buen entreno en distancia tampoco le viene mal… (qué malo soy, ¿no? 🙂 ). Aunque me esperaba lo que me dijo, y me podría haber ido del control mucho antes, en ese momento preferí esperar a hablar con él, por si finalmente se hubiera animado a seguir, pero viendo que los tiempos de corte nos acechaban, supongo que él no quiso tampoco dejarme fuera de carrera.

Así que «liberado» para continuar a mi ritmo, cogí la pista y me puse a ritmo fuerte de subida, adelantando a varios corredores que habían salido antes del control, y en las zonas en las que la pista se tendía alternaba el CaCo, con lo que cogí a varios grupos de personas. Ya en la cabeza sólo tenía el «run run» del tiempo de corte en Morcuera, y estaba decidido a no parar y recuperar algo de tiempo. En cuanto salieron los primeros rayos de sol recordé que llevaba la GoPro en la cintura, así que saqué la cámara e hice algunas tomas de la subida, con un cielo que presagiaba sol y calor.

Amanece subiendo a la Morcuera
Amanece subiendo a la Morcuera

Las últimas rampas de subida a la Morcuera cuestan un poco más, pero ya con ganas de llegar me acuerdo de Jorge y que en este punto abandonó el año pasado después de penar desde la Pedriza. No tengo una referencia de cuánto me saca por delante, pero espero no encontrármelo todavía porque no sería buena señal. Al final llego al control en 9:09:39, y mi GPS me marca 41 km, 3 más que según el rutómetro oficial ¿?. Toca quitar los manguitos, recargar agua, comer algo, y enciendo el móvil para ver si tengo algún mensaje, y veo que Jorge ha salido de allí casi una hora antes, así que ya tengo referencias para ver si le cojo o no.

En el avituallamiento de Morcuera
En el avituallamiento de Morcuera

Desde aquí hasta Rascafría la bajada es toda por pista, así que pongo el ritmo trotón y van pasando los kilómetros un poco más alegremente, aunque los pies van notando el tiempo en marcha. Me voy alternando en posiciones con diferentes grupos de corredores, con algunos de los que comparto algunos detalles de la carrera, ya que no conocen la zona. Cuando pasamos de la zona de pinar al robledal, ya se puede ver la panorámica con Peñalara al fondo, y el Monasterio del Paular y Rascafría, que se vislumbran a lo lejos (y yo pensaba que estaban al lado… plaf!). La parte final del camino, antes de llegar al polideportivo se alarga, y se alarga… Menos mal que los voluntarios están allí en todos los cruces y sus ánimos te dan ese punto de energía cada vez que te los cruzas, BRAVO CHICOS! 😉

Llego al polideportivo de Rascafría en 11:35:33 (son las 10:35 de la mañana), recojo la bolsa de recambio y analizo lo que me voy a poner para afrontar la última (GRAN) subida de la carrera. Siguiendo la tónica de los anteriores avituallamientos, no quiero perder más tiempo del necesario, por lo que como no voy mal de pies ni me quito las zapatillas ni me cambio de camiseta, ya que voy cómodo con la que llevo y con el sol que va a pegar no me atrevo a ponerme la camiseta sin mangas. Así que la secuencia es: cocacola, bocata jamón, crema solar, cambio de buff por gorra RL con faldilla, gafas de sol, cargar agua y a darle zapatilla. En el polideportivo el ambiente está cargadito de Reflex y hay bastante gente tirada por el suelo, es un punto clásico de abandono para el que no se ve con fuerzas para subir Peñalara, que se vislumbra a lo lejos.

Sol de justicia en la subida al Reventón
Sol de justicia en la subida al Reventón

Una vez que empiezas el camino hacia el Reventón, prácticamente no hay vuelta atrás, porque si logras llegar al collado, ya «casi» te queda lo mismo si acabas que si te vuelves, por lo que hay que cogerla con ganas. En mi caso, como tenía claro que no había nada que me lo impidiera en ese momento, volví a poner el paso «sin parar» o «ni un paso atrás», y tacita a tacita a remontar la subida. A lo largo del camino paso a otros corredores y me pasan a mí, pero ya se ve que la densidad de corredores es menor que en otras zonas. Tacita a tacita, y curva a curva, voy remontando la cuesta y cada vez se ve Rascafría más abajo (eso es bueno), intento recordar la ruta del año pasado, cuando corrí el TP60, y en esta zona las piernas estaban frescas y corríamos en las zonas menos empinadas. Ahora ya es una cuestión de no desfallecer, llevar un ritmo constante y que no desgaste demasiado, y disfrutar del camino. Es curioso porque aunque me había metido el iPod en la riñonera por si me aburría y quería distraerme un poco, prefiero oír el ruido del agua del arroyo del Paular, o el canto de los pájaros, o incluso mis propios pasos sobre el camino. Finalmente llega el avituallamiento del Reventón, aunque se encuentra bastante arrasado, y sólo puedo cargar agua a tope en los bidones, que hasta el chozo Aranguren no hay más fuentes de suministro y tampoco sombras en el camino. Salgo rápidamente de nuevo (bueno, lo de rápidamente a estas alturas ya es un decir), y cuando llego al control (14:11:30) ya hace un sol de justicia, con lo que el resto del camino se presenta «calentito». El momento gracioso se presenta cuando tras hacer el checkin en el control, uno de los voluntarios me dice «¿tú corriste el año pasado el de 60k!» Resulta que es quien grabó en Fuenfría el vídeo que sale en Cercedilla TV (ver minuto 4:50, patetic mode «on»).

En la cuerda camino de Peñalara
En la cuerda camino de Peñalara

La cresta entre el Reventón y Peñalara es muy bonita, pero se hace larga, parece que no se llega nunca, aunque tiene sus momentos especiales, sobre todo el tramo ya llegando a Claveles en el que atravesamos un nevero, en pleno mes de junio, y te entran ganas de enterrar las piernas en él para que se refresquen. En el flanqueo de Claveles echo de menos el quitarme los bastones y colgarlos de la mochila, pero bueno, pensando en que el tramo es corto aguanto con ellos y finalmente sobrevivo sin partir ninguno… fiuuuu 🙂

Llego a Peñalara en 16:24:40, y dada la hora que es no queda nadie de los que han subido a animar del grupo de RdB and friends, pero claro, estas no son horas. Así que sin más rodeos, aprovecho para beber un poco de agua, echar una foto, mandar un whatsapp para decir que todo OK y que voy hacia la Granja, y vamos a acabar la faena. Mi GPS marca 74km y ya dice que de batería va como su dueño, justito…

En la cumbre de Peñalara. El resto, cuesta abajo
En la cumbre de Peñalara. El resto, cuesta abajo

El camino es aún peor de lo que recordaba del año pasado, con más de 70km en las piernas, las cuestas y pedregales de los primeros tramos de la bajada hacen que las piernas y especialmente las plantas de los pies estén ya «calentitos», pero la idea de llegar es más fuerte que el dolor, así que sin pausa ni tregua. Al llegar al chozo Aranguren, un poco más adelante hay un par de arroyos de agua fresca que baja directamente de Peñalara, y hay montado un pequeño camping de corredores refrescándose, e incluso algunos que se han descalzado y meten los pies en el agua. Yo (inteligentemente), relleno la botella aguas arriba de los pies en remojo, pero no todos hacen lo mismo… (no sé si ésto explica alguno de los abandonos en la Granja, je je). A partir de aquí la pendiente es más suave y al poco se entra en el bosque, por lo que por lo menos la sensación de chicharrera es menor. Aprovecho una piedra para apretarme los cordones de las zapatillas, y aunque tengo ganas, no me quedan muchas fuerzas para trotar, así que ando rápidamente, y me pasan algunos corredores. En este tramo, ya hasta llegar a la Granja, apenas vi a nadie, creo que más o menos todos debemos ir al mismo ritmo «no siento las piernas». El GPS definitivamente dice que se queda sin batería, y hasta ahí llega el track.

Cuando finalmente llego a la tapia de los jardines de la Granja, veo a algunos corredores que van por delante, y como las piernas han descansado un poco en la bajada, se lanzan a trotar, adelantando a varios corredores ya en la misma entrada a las calles del pueblo. Como conozco el recorrido, ya sé que la meta está al lado, así que hago la llegada en plan «pro», pero no hay casi nadie atento para verla (es que pegaba el sol de justicia, y todo el mundo estaba refugiado en las sombras)… Tiempo final: 18:54:43 y posición 94 de 116 llegados a meta, con 7 retirados y 25 no presentados (no me salen las cuentas de los 200 dorsales que había).

Según llego me apuntan el chip, me endosan el billete de 10€, me ponen la medalla y empiezan a animar la pandilla que me esperaba en la llegada, atrincherados en la sombra: Rafa (que había llegado 3 horas y media antes…), Jorge, Vanessa, frijolito y, ¡sorpresa!, Katia que había venido con su madre para vernos en meta. No contentos con que hubiera terminado, una vez me dan el chalequito de finisher me hacen que vuelva a pasar por el arco de meta para poderlo grabar en vídeo 😉

Momento "pasa de nuevo por meta", extraído del vídeo de Katia
Momento «pasa de nuevo por meta», extraído del vídeo de Katia

Nos quedamos un rato allí comentando la experiencia, muy fuerte el momento «pies de Jorge» (menos mal que no tengo fotos), y muy contentos todos con lo que hemos podido hacer, en especial Jorge que se quita la espinita que tenía clavada del año pasado, Rafa que llegó en posición 21, y ver allí a Katia animada. Mi tocayo se estaba recuperando y pasaría luego por Navacerrada a recoger sus cosas, pero no pude verlo entonces. Se marchan todos con sus respectivos acompañantes a casa, y me quedo con Rafa tomando una cervecita en la plaza mientras esperamos al minibús de la organización que nos tiene que devolver al polideportivo de Navacerrada. En él nos juntamos los que volvemos con la carrera acabada con los que se retiran del GTP110, con cierta tristeza en su cara. Ya en Navacerrada, recogemos los trastos (muy bien la organización) y volvemos a Madrid a descansar, sin mucha más historia que contar. En el momento que ya tu cuerpo se siente en casa, desconecta las baterías y viene el momento «plof», vamos, lo normal.

Recuerdos de la carrera
Recuerdos de la carrera

A modo de resumen, aquí dejo el vídeo que monté con las grabaciones de la GoPro y algunas fotos, espero que os guste… y como se suele decir en estos casos… ¡esto es todo amigos!

Bueno, no es todo, sólo quiero decir a mi tocayo que en septiembre volvemos al ataque de nuevo en la Madrid – Segovia, y que ¡los Bandoleiros cabalgarán juntos de nuevo!

El track

Aquí os dejo, as usual, el track del Garmin, que falleció en la bajada de Peñalara, antes de llegar al Chozo Aranguren…

Komando Bandoleiros de Garrafón S01 E03. Camino Schmidt

16/03/2013. Cambio de tercio. Viendo el paquetón de nieve que había caído esta semana, el viernes se gesta una compra de raquetas de nieve entre Katia, Jorge y Juanito para poder subir a la sierra, mientras que yo decido ir con las tablas de travesía. La cita se concreta a las 6 de la mañana, y mientras voy llegando a Guadarrama, algo en el Whatsapp me hace dudar… ¿Venta Arias? ¡Si eso no está en Cercedilla!. Aquí el «experto» en la sierra iba pensando en Casa Cirilo en las Dehesas mientras sus compañeros suben a Navacerrada… pues ¡arrás! en el TomTom y cambio rumbo hacia el puerto de Navacerrada.

A estas horas (5:45 de la mañana) no hay un alma por la carretera, y al pasar de los Molinos la lluvia da paso a la nieve, con lo que cuando llego a la altura de la Venta Real ya hay algo de nieve en la carretera, ¡glups!. Aflojo la marcha, y ya por el Ventorrillo pasa un quitanieves, así que subir, subo. En el parking de Venta Arias ya están los demás esperando, así que nada más saludar y dar los buenos días termino de poner las pieles a los esquís y salimos para arriba. Se barajan varias opciones, pero viendo la ventisca que hace y lo cerrado de la noche optamos por ir a andar por el camino Schmidt, que estará más resguardado de las inclemencias del tiempo, y total, para ir a probar las raquetas y hacerse con ellas, mejor un terreno menos hostil que una ladera venteada.

Al poco de andar, cuando estamos cruzando la pista del bosque, a Katia se le sale la raqueta, y vemos que le falta una pieza de la fijación. Desandamos un tramo del camino con frontales y 8 ojos, pero no la vemos, y decide volverse al coche, dada la cantidad de nieve que hay.

El resto seguimos por el camino Schmidt abriendo huella, aunque quedan unos restos de los últimos paseantes del viernes, que nos sirven para ir intuyendo el camino, dado que no se ven prácticamente las piedras de la cantidad de nieve polvo que hay.

Parada en el camino. Nieve a tutiplén
Parada en el camino. Nieve a tutiplén

Cuando llegamos a la Fuenfría, decidimos subir a Cerro Minguete por decir que hemos subido algo, así que cogemos ladera para alante hasta arriba sin parar. En la cumbre, foto rápida y para abajo, que aquí pega el aire y te quedas tieso en un momento.

En la cumbre de Cerro Minguete
En la cumbre de Cerro Minguete

Una vez nos reunimos en Fuenfría (los esquís aquí sí que daban un poco de ventaja) decidimos regresar por la misma ruta del camino Schmidt, que está más protegida, porque el temporal venía de suroeste y pegaba por la zona de Cercedilla.

Foqueando de vuelta a Navacerrada. Foto by @jonteller
Foqueando de vuelta a Navacerrada. Foto by @jonteller

A la vuelta se van notando las piernas cargadas, y aunque el paisaje sigue siendo espectacular e irreconocible, dado que no se ve ni una piedra, una vez que volvemos a cruzar la pista del Bosque las ganas de quitarme las tablas son importantes, así que nos juntamos con las xXXXxxxx mil personas que habían subido a Navacerrada a ver la nieve, y como estábamos bastante cansados y algo mojados, cogimos los coches y sin piscolabis por medio nos volvimos cada mochuelo a su olivo, eso sí, después de despedirnos con una gran sonrisa en la cara, no todos los días se pilla una nieve así en Guadarrama. 🙂

Como estaba muy concentrado en lo mío, al final ni saqué la GoPro, así que la «pinícula» de hoy son los vídeos de Jorge, que al llevar la cámara enganchada al bastón, fue haciendo varias tomas muy chulas.

La ruta según el Garmin:

Travesía en Navacerrada

Desempolvar los trastos ha sido la primera tarea que he tenido que realizar, y no la más sencilla. Tras muchos años de abandono, al ver las últimas nevadas decidí que había que sacar las tablas de paseo sí o sí. En una de esas raras conjunciones astrales que me permiten sacar un día entre semana para ir a la sierra, empecé a desenterrar las piezas del equipo de travesía… tablas, pieles (¿tendrán suficiente cola?), cuchillas, bastones… cada cosa en un sitio, pero al final logro completar el puzzle.

Equipo vintage de travesía
Equipo vintage de travesía

La previsión del tiempo, pues que viene un frente cálido, así que habrá que darse prisa para no pillar mucha lluvia (¿lluvia?, ¡si yo voy a la nieve!). Así es la sierra y este mes de enero, que igual te pelas de frío que sacas la camiseta, como hicimos la semana pasada en el Serrucho (sol tras la ciclogénesis explosiva del día anterior).

Fruto del lío de material, la mañana del viernes empieza volviendo de nuevo al trastero, dado que entre las cajas de botas he cogido las de pista y no las de travesía. Ahora ya tengo todo el equipo y me voy hacia la sierra. Cuando aún queda gente en la A6 entrando a Madrid atascada, ya voy yo feliz como una perdiz hacia Navacerrada, y al llegar al pueblo empiezo a ver la nieve a base de bien y la adrenalina sube…

En el parking de Navacerrada todavía hay poca gente a las 10 de la mañana, así que aparco sin problemas y preparo el equipo tranquilamente. Poner pieles, elegir las cosas que finalmente me subo y recoger lo que dejo en el coche. El tiempo está tranquilo, algo nuboso pero con suficiente visibilidad. Del coche de al lado salen tres chicas con equipo de travesía, que recogen antes que yo y enfilan hacia el comienzo del camino de subida hacia Bola.

Un pequeño trecho de pateo por el aparcamiento y luego por el camino de subida hacia el collado de el Emburriadero con los esquís en la mano hasta el punto en el que ya hay nieve suficiente, aprovecho para hacer una grabación y visualizar el camino que sube haciendo una media ladera en dirección sur, por donde pasé en junio en el GTP.

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Aquí todavía parece que va a hacer bueno

En el casco he dejado puesto el soporte para la GoPro, que hoy la estreno en modo «esquí», y aprovecho para hacer una prueba de control remoto con el móvil y su aplicación vía wifi. Al poco de empezar a subir ya veo que llevo ropa de más, así que paro para quitarme el forro y quedarme sólo con la camiseta y el goretex, tampoco es plan de morir achicharrado nada más empezar. En el camino, más adelante, diviso a un grupo de escolares haciendo el moñas y a las chicas que había visto en el parking. Poco a poco me acerco a ellos y les paso rápidamente. Con el hielo que hay y el equipo que llevan, yo no me saldría mucho del camino, un resbalón y acaban en la carretera 500m más abajo (y no serían ni los primeros ni los últimos.

Cuando llego al collado del Emburriadero las tres chicas se han descalzado los esquís, y mientras unas se han puesto las cuchillas, otra se queda con crampones. Una vez que se acaba el camino más o menos pisado, la nieve es una costra de hielo, así que las pieles agarran lo justo, momento de hacer la puesta de las cuchillas. Me asomo hacia el lado de la Barranca, y hay unas palas de nieve, algo inclinadas, que de primeras no tienen mala pinta. Así que las digo que por ahí parece que se puede ir y me voy ladera arriba. Al poco llegan otro grupo de esquiadores al collado y veo que me siguen más atrás.

Al rato de ir avanzando, la pala se va inclinando, y la nieve no parece que se reblandezca mucho, es más, hay una costra de hielo de narices, así que cada paso tengo que darlo metiendo bien los cantos y asegurando la cuchilla, no está la cosa para pegar un resbalón. Miro para atrás y veo que el grupo de esquiadores ha decidido que mejor van a lo seguro y algunos se ponen las tablas a la espalda y suben hacia la cresta por los montículos de hielo. Viendo que la pala se empina y que el camino no va a ser fácil, hago mentalmente un esquema de la trazada sobre la pala para subir a coger la cresta antes de que la cosa se líe más. Para hacer la vuelta maría estoy un rato preparando una plataforma un poco en precario, no es cuestión de quedarme con los esquís cruzados y salir rodando para abajo. Es uno de esos momentos en los que la experiencia montañera te recuerda que no te pongas nervioso y que respires tranquilo. Haciendo un «fiu fiu» y decidido a salir de allí pongo paso tranquilo pero sin parar hasta que finalmente salgo del marroncillo. En el track del Garmin (al final del post) se ve la zona de ladera y el giro, que con la vista de satélite no da idea del «posible resbalón».

Un poco más adelante ya empalmo con la pista de subida a Bola y tranquilamente voy subiendo, ya con varios grupos de paseantes/esquiadores/surferos que llevan el mismo camino.

Al llegar a Bola parece que la tregua meteorológica se ha acabado. Hay una niebla bastante cerrada y todas las instalaciones están cubiertas por una costra de hielo-nieve blanco que le dan un aspecto fantasmal. La gente que va subiendo/bajando aparece de repente en la niebla, te cruzas con ellos, comentas algo, y desaparecen como engullidos en la nada.

Rodeo hacia el sur, buscando la esquina más abrigada, por el lado que sale el sendero hacia Maliciosa, donde se han reunido todos los que han venido aquí, así que de golpe nos encontramos allí varios grupos comiendo/bebiendo algo y recalculando los planes. Mi idea original era hacer una bajada hacia el Ventisquero de la Condesa y luego subir a Maliciosa o a Cabezas de Hierro, pero con la visibilidad y el estado de la nieve, (y yendo sólo), tampoco era el día de las machadas. Así que cambio el plan por el cruce hacia Valdesquí, hacer una bajada por las pistas, a ver si puedo pasar por el bar, tomarme algo y calentarme.

El camino hacia Valdesquí no tiene demasiado problema, aunque cuando no se ve a más de 20 metros la cosa se complica un poco. Tomando las referencias de los postes que hay y preguntando a la gente que va apareciendo cada cierto tiempo, no tardo en ver la torre superior del telesilla de Bola. Con la referencia clara, quito las pieles y me preparo para la primera bajada de la temporada. Pongo en marcha la cámara y para abajo. Los primeros metros con un poco de respeto (esquiar sin ver una mierda es lo que tiene), pero más abajo la niebla se va disipando y tengo toda la pista para mí sólo, así que voy enlazando giros hasta que cae la primera toña de la temporada, sin más consecuencias que el rollo de montar la fijación que ha saltado. A partir de aquí se acaba el espacio en la tarjeta de memoria, por lo que video «off».

Bajo hasta el final de la estación, y no me acordaba que para entrar al bar hay que pasar el control de forfait, así que como voy de «pirata», no me apetece salir para luego tener que dar la vuelta por detrás. En resumen, que vuelvo a poner las pieles y remontada hasta la cafetería intermedia. En este momento ya voy bastante empapado, así que las ganas de encontrar un sitio calentito en el que secarme van en aumento. Otra vez mi gozo en un pozo, dado el escaso aforo, la cafetería está cerrada, así que saco los bocatas y me los como en la zona de entrada, momento que aprovecho para sacar el teléfono y revisar cómo va el mundo, y publicar algunas fotos y mensajes para dar un poco de envidia… je je je

Bocata en Valdesquí
Bocata en Valdesquí

La siguiente remontada la hago sólo por la pista, como han pasado la máquina la nieve está genial para foquear, y llego sin más problema al final del telesilla de Bola, donde pongo de nuevo las cuchillas para hacer la travesía de vuelta hasta el repetidor. La trazada la hago mucho más directa que a la venida (aunque no se ve NADA), y vuelvo a parar el la zona tranquila tras el repetidor, donde recojo de nuevo las pieles y las cuchillas para preparar la bajada hasta Navacerrada.

El tramo hasta la parte superior del telesilla lo hago en modo «sálvese quien pueda», entre el viento, la niebla y el estado totalmente «asqueroso» de la nieve, bastante tengo con llegar sin caerme hasta la parte de arriba de la pista, donde nada más iniciarla veo a los operarios subidos en la torreta dando martillazos. Amablemente uno de ellos me indica que tenga cuidado con la caída de témpanos de hielo del cable del telesilla, por lo que empiezo la bajada con un ojo puesto en la nieve y otra en el cable con los trozos de hielo colgando.  Aunque la pista está medio pisada, hay gran cantidad de mendrugos «tamaño cacerola» de nieve por lo que los giros hay que darlos donde se puede, más que donde se quiere. Finalmente, sin percances, llego al final de la pista, donde había empezado por la mañana, más cansado, empapado, pero muy contento por lo realizado.

En el puerto el tiempo está en plan «asquerosillo», llovizna meona, niebla y algo de viento, así que corro a refugiarme en la Venta Arias, a ver si me quito algo de humedad del cuerpo. Un café con leche y un montado de lomo después, la sensación corporal mejora, así que toca recoger e ir a buscar al cole a los niños. Mejor no describo la pinta del coche con la que salgo del aparcamiento, con toda la ropa colgada por dentro y la calefacción a tope a ver si se seca algo… pero eso es otra historia.

PD: al día siguiente las agujetas por todo el cuerpo son de aúpa, lo del «entrenamiento cruzado» es lo que tiene, además de una ampolla en el pié derecho que se quedó en la media cuando me la quité (en el lateral del talón, menos mal que no está en la planta)…

El track del Garmin, como siempre, lo pongo aquí…

Nota mental: el próximo día llévate el GPS de mano, por si las moscas. Aprovechando, tengo que hacer el post sobre cómo preparar cartografía para Garmin a partir de ficheros de CAD (dwg, dxf, dgn… etc)