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VII Cross de Patones 2014

Breve entrada para resumir el día de carrera familiar. Esta era la primera vez que corría esta carrera, siempre me había quedado con las ganas porque coincidía cerca de la Media de Villaverde y no tenía suficientes cortyrrunners para canjear… jem jem. Así que este año cambié la táctica por un: ¿cariño, te apetece correr por el campo y ponerte morada a panceta a la brasa?. Como era de esperar, si añades un «además hay carreras para los niños y salimos comidos de allí», pues la jugada es perfecta. 😀

Total, que embarcamos los 4 en el coche, con dos dorsales para los mayores y otros dos para los niños, previsión de lluvia, pero con ganas de pasarlo bien y de saludar a los muchos amigos que iban a a ir con el mismo objetivo.

Gran grupo de corredores y amigos
Gran grupo de corredores y amigos (foto de Mapi, siempre al quite)

De la parte de la carrera, nada especial que contar, con el perfil que tiene, de los doce kilómetros, 1-4 llano, 5-6 subida, 6-10 bajada y 11-12 llano y apretar hasta meta. Todo ello en compañía y charlando sobre todo la primera parte, yendo de menos a más y grabando la peli, vamos, lo normal.

Destacar que hasta Jorge (AKA @zerote) volvió a correr con dorsal, y también vino mi tocayo (AKA @jonteller), así que estuvimos un 60% bandoleiro (plas, plas).

Buena representación de RdB, allá donde haya panceta...
Buena representación de RdB, allá donde haya panceta…

Una vez en meta, recojo los dorsales para los niños mientras esperamos a los últimos rezagados de la carrera (la jefa, je je), los niños corren un rato y nos lanzamos a por la panceta sin piedad, ÑAM!. Cada vez hace más frío y empieza a chispear, así que «solo» damos dos vueltas a la cola de la comida, y salimos disparados de vuelta a Madrid con los deberes hechos de nuevo.

De las cosas que más me gustaron, el poder llegar a meta y chocar las manos con el relevo generacional 😀

Llegada a meta con animación
Llegada a meta con animación

Y para resumen, la pinícula 🙂

 

 

Aquí dejo también los datos del Garmin

Como siempre, un placer compartir la mañana con tan buena gente.

[alert-success]Próxima parada -> San Silvestre Trail de Pedrezuela[/alert-success]

Madrid – Segovia 2014. La crónica

Después de las diferentes incógnitas que ya he contado en entradas anteriores, el día D llegó, como tenía que ser. Para variar, este año tenía todo bastante organizado con los petates preparados, así que el ritual fue bastante mecánico y salí de casa en el horario previsto para coger el metro a Plaza de Castilla. Los zombies que vagaban por la Gran Vía a las 6:50 de la mañana un sábado me miraban raro, total, ¿qué hace allí un tipo en cortos con dos mochilas a la espalda y un cartelito por delante?.

Listos para la salida
Listos para la salida

Una vez allí, lo primero es dejar las mochilas en los camiones y hacer tiempo saludando y charlando con diferentes grupos de gente que se junta para la carrera. También se acercan otros muchos amigos a desear suerte a los corredores. Es uno de los aspectos que hacen de esta carrera especial, el salir desde Madrid hace que aquello parezca un poco el aeropuerto de Barajas cuando te vas de viaje de fin de curso. 🙂

Uno de los múltiples posados
Uno de los múltiples posados
Posado con el gran @AlbBarrantes
Posado con el gran @AlbBarrantes
DCIM101GOPRO
Con @Albervarez (una de sus múltiples personalidades) (AKA «El Presi»)

Así improvisando hago «grupeta» con Carlos Siguero, a ver qué tal nos va, por lo menos sé que conversación no me va a faltar en los próximos XX kilómetros, iremos a ritmo tranquilo para calentar, y luego ya veremos. Carlos es de esas personas con las que da gusto «viajar» por los caminos.

Salida

Como quien no quiere la cosa, entre palique, saludos y comer un bocatín de jamón, llegamos a Tres Cantos para el primer control/avituallamiento, donde vemos al Sr. Spanjaard con sus dos retoños, blandiendo un cuchillo de considerables dimensiones que nos convence para no demorarnos mucho allí y salir lo antes posible 😉

Primer sello en la hoja, un vaso de isotónico y a seguir, que de momento el tiempo es bastante agradable, cosa que se agradece. A pié de la pasarela se encuentra el incombustible Shinichi, que ha venido a saludar y hacerse selfies con media carrera (como debe ser #yotambiéntengounafotoconshin).

Meme basado en una foto de Shin (AKA @makotonmako)
Meme basado en una foto de Shin (AKA @makotonmako)

Después del control viene una zona de transición por el carril bici, hasta que se llega al camino que baja hacia el arroyo de la Tejada. En ese punto, ya cerca del k.19 de carrera, Carlos decide que prefiere ir un poco más conservador de ritmo y nos separamos, todavía queda mucho y cada uno debe medir sus fuerzas. Así que hecha la bajada aprovecho para comerme otro emparedado de jamón, y así, azuzado por el hambre, llegar antes a Colmenar, donde he puesto la siguiente remesa de «lembas de keniata».

Tramo de carril bici en Tres Cantos
Tramo de carril bici en Tres Cantos
Bajando hacia el arroyo de la Tejada
Bajando hacia el arroyo de la Tejada

En este tramo alterno caminar con trote cochinero, y me cruzo con Benigno, y con Eduardo (Commedia) y su amigo, así que aprovechamos para ir charlando un rato y contar nuestras batallitas, bebiendo entre medias y disfrutando del día. Un poco más adelante encuentro el envoltorio de un gel tirado en el suelo, ¡pronto empezamos a soltar mierda! Con Benigno llego hasta Colmenar, parando a llenar los bidones en la fuente que hay junto a la ermita, unos 100 m antes del colegio.

Colmenar Viejo (km 27)

El control y las operaciones de cambio de ropa lo hago del tirón. Camiseta fuera, calcetines fuera, camiseta dentro y calcetines dentro. Cojo unos polvos de isotónico para recargar después, devuelvo la bolsa y listo para salir. Mientras estoy en el colegio saludo de nuevo a Jan, con una cara regular, y veo a Eduardo y a José Escudero, entre otros. Otro vaso de isotónico y un trozo de plátano al vuelo. Salgo caminando y aprovecho para mandar los primeros mensajes de «status» a la familia y amigos, «todo OK, sigo».

El tramo de salida de Colmenar es un poco aburrido. Andar por la avenida de circunvalación cruzando calles corta un poco el rollo «campero» de la carrera. Aprovecho para hablar un poco con Jan, del que me despido en cuanto la ruta coge pendiente negativa. Salgo trotando un buen trecho, hasta que se cruza un riachuelo y vuelve a picar un poco, lo que aprovecho para andar rápido. Después viene un trozo que me gusta bastante de bajada hacia el Puente Medieval. Un sendero con piedras en el que corro adelantando a bastante gente, me siento genial y hay que disfrutar del momento. Ahora el sol pica ya más, parece que las nubes se van alejando según nos acercamos a la sierra.

Bajando hacia el Puente Medieval
Bajando hacia el Puente Medieval

Al llegar al control del Puente Medieval hay una pequeña aglomeración de gente, pero ya tengo ensayado el movimiento de abrir la cremallera trasera de la mochila y sacar la tarjeta de sellar. Sello, un vaso de cocacola y en marcha de nuevo. Aquí una sorpresa en la ruta. Están restaurando el puente y hay que dar un pequeño rodeo aguas arriba para cruzar el Manzanares y retomar el camino «oficial». El tramo que viene es de los que menos me gustan, una subida continua en la que no hay apenas sombra, en la que el año pasado nos pegó el sol de lo lindo. Aprovecho por tanto para comer otro emparedado de jamón y beber bastante. En algunos tramos troto un rato, más que nada para mantener las piernas a tono. En torno al km 40 sigo haciendo el ritual de tomarme una pastilla de sales, lo que llevo haciendo cada 10 km más o menos. No sé si será la panacea, pero desde luego no he tenido ni un calambre ni tirón en toda la carrera, esta rutina puede ser una de las causas (o al menos eso creo).

El último tramo antes de Manzanares es un bonito sendero de bajada, en el que adelanto a varios corredores, y en lo que estoy trotando veo a un grupo parado en medio del camino. Uno de ellos está en el suelo y sus compañeros le están curando, pregunto si necesitan algo, me dicen que no y sigo. Aquí me acuerdo de los «valientes» que no llevan nada y creen que están inmunes a cualquier percance en el campo. Allá ellos.

Manzanares (km 42)

En Manzanares paro a hacer el control, beber y cargar los bidones de agua e isotónico, y aprovecho para descalzarme y limpiar las zapatillas por dentro de cualquier resto de arena o piedrecillas, es un gesto tonto, pero que a la larga sirve para estropearte lo menos posible los pies. Veo llegar a varios amigos, unos con mejor cara que otros, y como este año no hay macarrones (a estas horas, por lo menos), salgo tranquilamente hacia Mataelpino, con el fin de no dejar que las piernas se enfríen. Aprovecho para comerme otro bocata de jamón, y así dejo hueco después para la paella de Cercedilla. Al pasar por el aparcamiento de entrada a la Pedriza, veo a Julián (AKA «el Juli») esperando a amigos varios, parece el Guadiana el tío, je je.

Control de Manzanares
Control de Manzanares

A medio camino, en una zona de solanera, veo a un pollo que va de peregrino (pollo con cara de chino, que todo hay que decirlo), y que va vestido DE NEGRO de los pies a la cabeza, con unos pantalones largos que me dan sudores sólo de verlos. El tío va despacio y con cara de «¿yo qué hago aquí?», en fin, para gustos… los colores.

En este tramo aprovecho para correr en algunas zonas, las piernas las noto bastante bien y sigo avanzando a buen ritmo, ya con la vista puesta en la merendola que suele haber en la plaza del ayuntamiento y cavilando sobre la idea de que si llego al bar de la plaza con Carlos, fijo que nos hubiéramos apretado un pincho de tortilla con unas cañas… 🙂

Mataelpino (km 50)

Como llegué solo, pues nada, di un repaso a las bandejas de sandwiches, cacachuetes, chocolate y plátano, que junto con un par de vasos de cocacola, y tras un refresco en la fuente y nueva recarga de bidones, me llenaron de energía (no la misma de un pincho de tortilla, pero para el caso vale). Sin demorar más salí tranquilamente por las rampas del casco urbano, y un poco más adelante hay un par de curvas que se empinan de mala manera, así que aprovecho para asentar en la tripa la comida.

Cuando el terreno se suaviza, hay un tramo muy disfrutón para ir corriendo entre las jaras y los matorrales, pero que obliga a ir en fila india, por lo que a veces hay que ir esperando a adelantar o echarse a un lado cuando viene alguien a toda máquina. Poco a poco voy pasando por zonas ya conocidas, y sin correr demasiado me planto en la famosa subida a la Barranca, con una cuesta que parece no acabarse nunca, y que más de uno recuerda de otros años (¿verdad Jorge?).

Subiendo hacia el control de la Barranca
Subiendo hacia el control de la Barranca

Ya en el control veo a Manu (AKA Manuwar), que aunque no hemos charlado muchas veces, sigo su estupendo blog (Remontando por la vida), y al grupo de animosos voluntarios que reconfortan a los que llegan, unos más enteros que otros, ya que más de uno se tumba aquí a descansar un poco en la sombra. Lo bueno de ese punto es que sabes que hasta Cercedilla es prácticamente todo bajada (salvo la cuesta infernal intermedia). Tras un par de minutos de beber un poco y charlar salgo del control al trote, y cuando voy por la pista de bajada antes de la citada cuesta infernal, me cruzo con un ciclista con una GoPro en el casco, y pienso «mira, un ciclista friki»… ¡Claudioooo!!! Nos paramos y saludamos, me cuenta que viene haciendo la carrera en sentido inverso y que el primero bajaba como una moto (aquí el vídeo, por si lo queréis ver).

Después de la cuesta, un grupo de vacas nos hace la ola y ya bajamos a troticochi hacia el polideportivo de Cercedilla, con bastante hambre, a pesar de lo «temprano» de la hora. Son las 18:25 y creo que es el año que llego más fresco, así que cojo la bolsa, un plato de paella, un vaso de cocacola y me siento en el suelo a preparar la mochila y la ropa «de noche» mientras me voy comiendo la paella tranquilamente.

A la rica paella!
A la rica paella!

Monto un pequeño circo con todo el material de la bolsa y la mochila desparramado alrededor, mientras al mismo tiempo me cambio e intento ponerme las medias de compresión, aderezado con dentelladas a la paella, vamos, un cristo. Todo ello grabando al mismo tiempo con la GoPro, que se queda sin batería y tengo que cambiar, enviando Whatsapps a la familia, etc.

En media hora completo el proceso, así que devuelvo la mochila y salgo rumbo a la Fuenfría, deben ser como las 18:55 o así, creo que para todo lo que he hecho no está mal. Aunque las piernas se han quedado un poco frías, en un rato las voy poniendo en calor. Mientras voy andando hacia la carretera de las Dehesas, un corredor me dice «¿tú no eres Juan, el del blog?». Me quedo un poco «así» (cara de «nomelopuedodecreer»), y ya me dice que le gusta lo que escribo, lo que me hace subir el ego unos cuantos puntos (muchas gracias, si lo lees, saca la patita 😉 ). Vamos charlando un poco en la subida a las Dehesas, que este año modifica su recorrido al llegar al centro de interpretación que hay en la entrada, girando por la derecha por el sendero marcado con los puntos verdes, que a mí personalmente me gusta bastante más que la carretera.

Subiendo por las Dehesas
Subiendo por las Dehesas

Cuando el recorrido vuelve a la carretera, recargo agua en la fuente que hay en la rampa antes de coger la carretera de la República, la más fresquita de todo el día. Un poco más adelante ya está el control de paso, en el que únicamente paro a sellar la tarjeta y sigo sin parar. Todavía queda un poco de luz, voy sorprendido porque otros años por esta zona ya iba siempre de noche cerrada y con el frontal, así que aprovecho a realizar la última grabación «diurna» con la GoPro mientras voy subiendo solo por la pista. Voy con buen ritmo, y en algunas zonas hasta me entran ganas de correr, pero sigo con la idea de reservar para poder hacer la bajada a Segovia lo más rápido posible, y además, hace una noche estupenda sin viento, con lo que ni paro a sacar el cortavientos.

Más adelante, tras pasar el mirador de los poetas, corro un poco hasta la pradera de Navarrulaque, donde ya paro a sacar el frontal, no vaya a tentar a la suerte y tragarme un agujero por el camino. En este tramo he adelantado a un par de grupos de corredores, y un poco antes de llegar a la altura de la Fuente que hay en el Camino Schmidt me coge un grupo que va «rapidito». Acelero un poco el paso y llegamos casi todos juntos al control/avituallamiento de la Fuenfría, donde ya vengo pensando en el caldito y el café que me voy a tomar.

Fuenfría (km 79)

Tras sellar la tarjeta veo una bandeja con magdalenas y no me lo pienso «¡qué mejor para mojar en el caldo!», dicho y hecho, me agencio un vaso de caldo Aneto calentito y paseo por la zona del avituallamiento con él en las manos, charlando con otros corredores y viendo el panorama de gente en diferentes estados de cansancio/agotamiento. Cojo un café y otra magdalena, me lo tomo ya con un poco más de vidilla y me preparo para salir rodando hacia Segovia. Según empiezo a trotar, veo que la luz del frontal cada vez es más escasa, así que a unos 200 metros del puerto me paro para cambiar las pilas sobre uno de los poyetes de granito del camino, menos mal que llevo el frontal pequeño de emergencia a mano para poder hacer la operación, ya que no se ve nada (cagada nº1 del manual del ultrarunner).

Tras la parada, ya con un potente chorro de luz sobre la cabeza, empiezo a trotar de nuevo, y no paro hasta bastante más adelante, en la carretera asfaltada, varios kilómetros después. En ese tramo hasta el siguiente avituallamiento, adonde tengo muchas ganas de llegar a ver a mis Bandoleiros, alterno el trote con el paso rápido, intercambiando posiciones con diferentes corredores que vamos más o menos a la par.

Finalmente, mucho antes que otros años, llego al Corral de la Desesperada (nombrecito que se las trae), donde todo el equipo está dando soporte a los corredores que van cayendo con cuentagotas, algunos en buen estado, pero otros muchos ya con un cierto nivel de «perjudicamiento». Al contrario que en otros controles, aquí me paro un rato para charlar y grabar un pequeño vídeo. Aunque me ofrecen de todo, la verdad es que no tengo hambre, el avituallamiento de la Fuenfría todavía se está procesando en el estómago, y como voy bastante bien y hay otro avituallamiento un poco más adelante, prefiero no forzar el estómago.

El tramo que sigue es en parte nuevo, ya que se desvía de la carretera/pista y sigue el camino de Santiago por una pista que después se abandona y va cruzando zonas al principio con bastante piedra, pero luego ya se abre el camino y se sigue una senda con bastantes tramos corribles. Aquí alcanzo algunos grupos, y en algunas zonas tengo que hacer un poco de equilibrio para adelantar. Al llegar a la fuente de San Pedro, únicamente paro a beber una taza de agua fresca, ni saco los bidones, que todavía llevo con líquido de sobra.

Desde aquí hasta Segovia (km 92 aprox.) todo el recorrido se puede correr/trotar sin problemas, sólo hace falta tener piernas para ello. El control de Riofrío lo paso con un saludo a los voluntarios y sigo trotando un rato, hasta que a la altura del cruce del AVE decido dejar de correr, total tampoco tengo un tiempo determinado, y ya veo que acabaré bastante antes que el año pasado.

Al entrar a Segovia, miro el reloj y sé que si hubiera apretado un poco podía haber bajado de 17 horas sin problema, pero bueno, así dejo el «reto tiempo» para otro año que entrene de verdad. Como a 1 km de meta me alcanza un corredor que va como pollo sin cabeza, diciendo algo así como «¡hay que correr a muerte hasta el final!», total que me contagia un poco de la «locura» y me pongo a trotar más despacio que él, con lo que al final de lo «despendolao» que iba le tuve que indicar en un par de sitios que se había pasado las marcas, y casi acaba en el río, ja ja ja.

Último sprint y llegada a meta tras 17 horas y 11 minutos, tan tranquilo iba que ni me apeteció sacar la cámara para grabar, así que dejo aquí la foto oficial de llegada (gracias a los fotógrafos de la organización, vaya paliza de fotos que se metieron, y gratis total) 🙂

En la meta, ya con mi medalla
En la meta, ya con mi medalla

En la llegada estaba el gran Dani Casaus, que se pasó media noche recibiendo a los corredores que iban llegando para hacer tiempo antes de volver a Madrid, y también un grupo de Drinking Runners con Alberto Barrantes, que se había retirado en Cercedilla, con los que estuve charlando un rato, mientras me tomaba un chocolate calentito antes de despedirme del acueducto y tomar rumbo a la parte más «ultra» de la carrera, que es la subida al polideportivo a por las mochilas y coger el autobús a Madrid (sí, reíros, ya os quiero ver a vosotros en la próxima).

En el polideportivo, saludo a la gente conocida que ha llegado o va llegando después de mí, me cambio de ropa y aseo un poco, y autobús de vuelta para Madrid, llegando a Plaza de Castilla a eso de las 5 de la mañana, con lo que no me lo pienso mucho: taxi y para casa a dormir un rato. Aunque no os lo creáis, a las 10:00 ya estaba en pié con las tareas familiares… uffff 😉

La «pinícula»

Bueno, aunque os he hecho esperar un poco, al menos me ha dado tiempo a procesar la peli que grabé de la prueba, así que aquí la podéis ver en primicia-primiciosa, que dirían los Gomaespuma.

Datos del GPS

El perfil y los datos resumido del programa perfils:

Magovia 2014. Dorsal 418
Magovia 2014. Dorsal 418

La pantalla de seguimiento del SPOT:

Seguimiento SPPOT
Seguimiento SPOT

Los datos del Garmin:

Conclusiones y consejos para futuras ediciones

Un poco a modo de colofón, la verdad es que los resultados superaron con mucho a mis expectativas. Esto tiene una parte mala, y es que te confías y en cualquier carrera te pegas la gran galleta. Creo que entrenando en condiciones podría estar en torno a las 15 horas sin problemas, pero la verdad es que las fechas no son las mejores para dedicarte a preparar una ultra, en especial cuando tienes las vacaciones con la familia previamente.

Lo que más he aprendido/confirmado se resumiría en: comer y beber bien son la base de la ultradistancia. Estudiar el recorrido (en mi caso me lo sé ya casi de memoria), y reservar fuerzas para el final, que la salida se ve siempre de color rosa. Y sobre todo: IR A PASARLO BIEN Y DISFRUTAR EL RECORRIDO Y LA COMPAÑÍA.

[alert-success]Bonus final: gracias a la organización, los voluntarios y al resto de gente que me apoyásteis :-)[/alert-success]

Madrid – Segovia 2014. Al lío

Hoy toca de nuevo otra entrada de pronósticos y «ya veremos lo que pasa». Como en el caso del TP80 de este año, no tengo muy claro cómo puede acabar la cosa, pero en cualquier caso, vamos a disfrutarlo que de eso se trata, y los podios los dejaremos para los buenos 😉

El jueves fui a recoger el dorsal y la bolsa del corredor, donde pude saludar a Dani Casaus y José Escudero, pasando un poco «a la carrera», porque tenía otras faenas por medio (vamos, lo habitual). El contenido de la bolsa era éste:

Contenido de la bolsa del corredor
Contenido de la bolsa del corredor

Para no dejar todo para última hora, como casi siempre, me puse a preparar las bolsas de ropa y la comida para llevar en carrera, así que tuve que reciclar los geles y barritas del GTP y ponerme a cambiar los números en los envoltorios, acción que seguramente repetiré próximamente, visto lo visto. El panorama en la cocina era éste:

Revisando existencias de comida
Revisando existencias de comida
Lotes ordenados: salida -> Colmenar -> Cercedilla
Lotes ordenados: salida -> Colmenar -> Cercedilla
Re-rotulando la comida :-)
Re-rotulando la comida 🙂

Seguramente meteré unas zapatillas de recambio en la bolsa de Cercedilla, por si llueve y voy incómodo de pies, para poder salir de Cercedilla con los pies secos para el último tramo de carrera, que se hará de noche y refrescará. Dejo aquí la previsión del tiempo… a ver si hay suerte y hace así. Desde luego, mucho calor no va a hacer, así que incluyo una camiseta térmica para no pasar fresquete, porque en Fuenfría habrá que quitar 4-5 ºC

La previsión del tiempo para Cercedilla, ¿acertará?
La previsión del tiempo para Cercedilla, ¿acertará?

Mis compañeros del KBG este año se pasan al otro lado y estarán dando cremita en el avituallamiento del «Corral de la Desesperada» (ojo con el nombrecito), así que de momento no tengo «pareja de baile» para la carrera, como en años anteriores, aunque normalmente siempre hay amigos (antiguos y nuevos) que vas encontrando y con los que al final compartes kilómetros (en 20 horas da tiempo para mucho).

En la meta, con Carlos Siguero
En la meta del año 2013 con Carlos Siguero, un grande 🙂

Podéis seguir las actualizaciones que publique(mos) en Twitter con el hagstag #Magovia14KBG y enviarnos ánimos, bocadillos de jamón o cheques al portador en el siguiente cuadro:


Si queréis hacer un seguimiento en vivo de por dónde voy (con permiso de los satélites GPS), aquí dejo la pantalla de seguimiento de mi SPOT (aka, «keniata»), que si no lo puedes ver bien (está recortada la página) puedes abrir en el navegador el enlace que pongo -> AQUÍ. Por lo que he visto, en zonas con árboles le cuesta coger la señal, así que si hay huecos tampoco os preocupéis (demasiado). Está programado para enviar una señal cada 10 minutos

Este año creo que incluiré pocas novedades relativas a material (sigo con la misma mochila desde 2012, y las mismas patas), y salvo cambios de previsiones climáticas de última hora, no creo que estrene nada más que el cortavientos, duda entre el Salomon y el Raidlight (en las fotos de carrera ya despejaré las dudas).

Seguramente lleve el GPS con los tracks y waypoints cargados, aunque como conozco la ruta, igual me ahorro el peso. Si alguien quiere el track «troceado» en tramos de 500 puntos y los waypoints del recorrido (avituallamientos, fuentes, etc), os lo podéis descargar aquí.

[alert-success]Bueno, no os olvidéis comentar o saludar mañana! :-)[/alert-success]

Otro TP80 a la saca. Crónica y reflexiones

Güer is da limit?

Pues la verdad, ahora mismo ni lo sé ni me importa tres pimientos. Si lo que quieres leer es una crónica de lloros, sufrimientos, momentos límite, paroxismo trailrunner… pues te has equivocado. Vamos, que para pasarlas canutas y ver una luz al final del túnel no me apunto yo a una carrera ni harto vino.

Lo que quiero contar a continuación es el conjunto de experiencias que viví en la carrera. su ambiente, el material, cosas que quiero recordar, y, en resumen, vaciar mi mente y dejar escrito aquello que pueda narrar con palabras o imágenes. No sé si me ayudará en próximas carreras, le servirá a alguien o únicamente quedará para mi satisfacción personal, pero a lo hecho, pecho. 🙂

[alert-note]PD: sorry por el retraso, pero las cosas de palacio… van a troticochi [/alert-note]

Paso a paso

Además de las jornadas previas de entrenamiento (no es que me haya matado, pero apuntarse a una cosa de estas sin haber salido a correr es de #WITL total), el miércoles fui a ponerme en manos de mi «magreador de piernas» favorito (AKA Fisioteko), que me dejó listo para sentencia, sobre todo relajando las zonas que tenía un poco más «tiesas», aunque me llamó algo así como «piernas mojama»… 🙂

El jueves dejé medio preparado el material, con vistas a calibrar si todo estaba OK y no me faltaba nada, y tener un poco de tiempo para repasar la lista y no dejarme nada a última hora, como las pilas de recambio (ya contaba con acabar un poco tarde). Como vulgarmente se dice, «preparé el muñeco» y repasé el material necesario. Estuve charlando un rato con Jorge, que fue a coger el dorsal, y ya estábamos un poco con los cosquilleos estomacales «pre-carrera», a pesar de nuestro escaso carácter competitivo.

Preparando el equipo
Preparando el equipo

El viernes, últimos detalles, concretar los horarios para los traslados hasta Miraflores, e intentar dormir un poco para llegar lo más descansado posible a la salida. Como casi siempre, no cerré los ojos hasta cerca de las 12 de la noche, 3 horas antes de que sonara el despertador ¡glups!.

2:50 de la mañana, suena la primera de las dos alarmas, y en nada ya estoy preparando el desayuno y en la ducha. Lo bueno de haber quedado a recoger a Jorge es que ya tengo un motivo para no remolonear en la cama. Así que a las 3:30 ya estoy en la calle a coger el coche, la gente de farra por la Gran Vía me mira raro… ¿por qué será? 😉

Puntual como siempre, allí está Jorge, llegamos a Navacerrada sin problemas, aparcamos y al poco tiempo aparece mi tocayo, que nos llevará a Miraflores para la salida. Pienso en el madrugón que se ha pegado para venir a recogernos y animarnos un rato y me emociono de poder compartir estos momentos con personas tan majas y entrañables. Ya en Miraflores, aparcamos, y tras repasar las mochilas, una vuelta al coche a recoger las gafas de sol que se me habían caído y unas últimas palabras de despedida, procedemos a pasar el control de chip. Nos tienen un rato en una zona acordonada sin ningún cartel de la carrera, ni un arco de salida (vamos, una salida «low cost»). Así que de repente se oye un murmullo que va creciendo, y sin darnos cuenta casi dan la salida y allá que nos lanzamos. Toda la parafernalia es una cinta de balizamiento en el suelo sobre la que pasamos al trote. Son las 6:15 de la mañana y nos queda un buen trecho por delante. En el corral hemos saludado a varios amigos y conocidos, como Juanlu, Pacoyo, Albertopoulos, con los que no sé si coincidiré o no más adelante (pero no anticipemos los sucesos…). Aquí va un vídeo de Jorge de la zona de corral… beeeee!!!

El primer tramo de carrera, hasta el km 8 aproximadamente, es una pista que alterna subidas y bajadas con poca pendiente, por la que vamos trotando a ratos y andandocharlando otras veces, intentando reservar y no cegarnos en esta zona. Hace una temperatura ideal y vamos muy cómodos. A partir del km 8 la pista se empina y pronto enlaza con el camino que se dirige ya haciendo zetas hacia el collado de la Najarra. Hasta ese momento sólo llevo de «gasolina» en el cuerpo media barrita de cereales, así que me abro un gel para ir tomando algo, aunque no tenga ganas, que las pájaras están acechando en cualquier momento.

Una vez que acaba la subida, de repente te encuentras (km 13 aprox.) con unas vistas panorámicas espectaculares, con el valle del Lozoya a tu izquierda y la Pedriza y el embalse de Santillana a tu derecha, lo que aprovechamos para sacar la GoPro y hacer unas tomas. Aquí pongo los vídeos de Jorge de este tramo, vaya gustazo! 🙂


Al llegar a la Najarra (km 15) está Juanito esperando para hacernos unas fotos, como buena maruja del trailrunning nos cuenta el paquete de minutos que nos han metido nuestros precedentes, y sin más demora nos bajamos al trote hacia Morcuera, que tenemos el primer avituallamiento allí esperando. Un poco después, hacemos la primera parada técnica, como estamos bastante frescos paramos poco tiempo, sólo beber un par de vasos de CocaCola, rellenar bidones de agua y prepararnos para salir en dirección a Rascafría. Mi tocayo se retira a sus aposentos, que necesita dormir, así que con un abrazo de oso le damos las gracias por la compañía y los servicios prestados, es un crack!

Con Jorge en Morcuera, frescos como una lechuga del día
Con Jorge en Morcuera, frescos como una lechuga del día

Al comienzo de la bajada aprovechamos para hincarle el diente a los bocatas que nos hemos traído de casa mientras vamos andando, y un poco más adelante ya nos ponemos a correr tranquilamente, disfrutando del paisaje y de que todavía no pega demasiado el sol. Así que vamos bajando con los kilómetros cantando cada poco en el reloj cuando de repente tropiezo y salgo volando para adelante, Jorge intenta echarme el guante, pero me hago una arrastrada maja y me raspo el codo y las rodillas (aparte de mancharme todo el modelito blanco que llevaba). Pelillos a la mar, lavado con agua y al trote hasta el avituallamiento. El último tramo hasta Rascafría, donde se apeará Jorge, lo hacemos andando por el camino, aunque imagino que Jorge lo haría al trote tan ricamente, a él no le quedan 60k por delante… je je je

En fin, que llegamos al polideportivo (km 32), y vemos que este año el espacio se ha quedado reducido a una zona de pradera junto a la piscina, en la que entramos por un pasillo y nos hacen el control de material. Allí en una mesa nos piden el cortavientos, frontal, manta térmica… todo OK, pero lo curioso es que un pollo (no sé su nombre, sorry), al abrir la mochila dice que no lleva cortavientos ni impermeable, que con el día tan bueno que hace, con la camiseta que lleva le sobra y basta. ¿WTF? Pero lo mejor de todo es que tampoco vi que le dijeran «hasta aquí ha llegado tu carrera»… Luego pasa lo que pasa.

Tras beber un poco de coca-cola y comer algo de jamón y queso en el avituallamiento, me acerco al botiquín y una chica muy simpática me hace una cura en los rasponazos y me pone un srpay con una película antiséptica para ir tirando, con lo que ya estoy recauchutado para lo que viene después. Relleno bidones y me despido de Jorge, que se vuelve en el bus a Navacerrada, buen entreno que se ha marcado, y mejor compañía para mí. Antes de salir veo a Rafa «Caprus», que ha estado de escoba del GTP y se retira allí, buen tute se ha dado. También está Jose Luis Galán (AKA «chanclas»), que viene con sus huaraches y está haciendo el «mantenimiento de pies del km 32″…

Avitualllamiento de Rascafría, chiringuito playero total
Avitualllamiento de Rascafría, chiringuito playero total

Son ya más de las 11:30 de la mañana y salgo hacia el Reventón con el sol bien en lo alto y picando. Como ya es la tercera vez que hago este camino, sigo la estrategia de «sin prisa pero sin pausa», hay que coger buen ritmo y reservar para el cresterío, así que voy bebiendo bastante y a mitad de subida saco otro bocata y recargo energías. Antes de llegar al avituallamiento de repente aparece Jorge Gómez, mi brother de RdB, que había estado de voluntario en Rascafría y había subido a acompañar a Juanlu. En ese momento también está Buru, al que conocía por referencias de Celina, y con el que no había tratado en persona, así que aprovechamos desde ese punto para subir charlando hasta el avituallamiento del Reventón (km 41 de mi GPS). Cuando llegamos recargo de nuevo agua, ya hasta la bajada a la Granja no hay más puntos de agua y si pega el sol el cordal de Peñalara se puede hacer bastante largo.

Salgo sólo hacia el puerto, que está como a 1 km desde el avituallamiento, y cuando «corono» empieza a soplar bastante aire y aparecer nubes, cosa que por un lado agradeces, pero por otra parte empiezo a pensar que igual tenemos tormenta, fenómeno habitual en esta zona y fechas. Aunque tenía la sensación de que iba bastante retrasado respecto al pelotón general, puesto que no me he cruzado con mucha gente, ya en la subida empiezo a adelantar a algunos rezagados del GTP, que llevan como 25 km más en las piernas, aunque han salido 7 horas y pico antes.

Una vez fichado en el control del Reventón, empieza el cresteo hacia Peñalara, que se hace largo en condiciones normales de «desconocimiento», pero que como ya sabía de qué iba el asunto, me tomo con tranquilidad, trotando en las zonas de bajadas y manteniendo buen ritmo en las subidas. En este tramo mi balance es «positivo», o sea que adelanto bastante más gente de la que me adelanta, lo que siempre reconforta, todo ello con buenas sensaciones quitando algunos tirones en los tibiales anteriores.

20140703-TP80_laguna-Pajaros

En la zona de la laguna de los Pájaros no puedo por menos de parar a hacer unas fotos y disfrutar de la panorámica (además de que mis piernas lo agradecieron), el panorama con la gente subiendo a coger la cresta hacia Claveles es impresionante, y mentalmente voy haciendo el recorrido hasta la cima, intentando adivinar cómo van a responder las piernas en esa zona tan «rompepiernas» (valga la redundancia). Sorprendentemente cojo mi ritmo «sin prisas pero sin pausas» y pim-pam-pum estoy arriba sin ningún momento especialmente heroico, salvo el fresquito que voy sintiendo y que va incrementándose con la altura y la velocidad del viento. Ya con ganas de hacer el «check-in» en Peñalara, aprovecho la cresta de Claveles para adelantar a unos cuantos excursionistas que se van arrastrando casi a cuatro manos por las rocas, mientras que yo me siento bastante seguro (debe ser porque este año iba con zapas «seminuevas») y me ventilo el tramo sin parar a pensar.

Camino a Peñalara, antes de desfallecer la GoPro
Camino a Peñalara, antes de desfallecer la GoPro

Ya en la zona final de subida, saco la GoPro para inmortalizar el momento, y decide que me deja 5 segundos de batería y después se apaga… ¡vamos bien! En la cima, el gran Dani Casaus está repartiendo abrazos de oso a diestro y siniestro (¡gracias Dani!), y allí van indicando la dirección a tomar para los que van en el TP60 (hacia Cotos), y al resto, que nos queda un trecho más largo, la ruta hacia La Granja. Este año el recorrido de bajada, sobre todo en la primera parte se me hace mucho más cómodo que en años precedentes, aunque si tienes los pies un poco tocados, con tanta piedra verás las estrellas (aún de día). Al llegar la parte más empinada de la bajada, me junto con un grupo que van haciendo coñas sobre si les darán el premio a los últimos del GTP, así que montamos un trenecito y para abajo (en mi fuero interno pienso que si resbalo las posibilidades de caer en blandito sobre uno de los precedentes es mayor… je je). Sin parar hasta la zona de llaneo previo al chozo, donde se separa el grupo en función de las necesidades fisiológicas a atender cada uno.

Este año, al llegar a este punto tengo agua de sobra, se nota bastante que con las nubes la deshidratación es mucho menor, así que una vez que empieza el camino combinado de sendero/pista de bajada hacia la Granja voy saltando entre algunos grupos de corredores, con bastantes buenas sensaciones en las piernas aunque ya se nota el esfuerzo acumulado.

Llegando a la Granja. Foto de http://racephotos.es/
Llegando a la Granja. Foto de http://racephotos.es/

Una vez que se llega al muro que rodea La Granja, mi estómago me recuerda que un poco más adelante ponen pasta y coca cola, así que en grupo vamos entrando en el pueblo, siendo aclamados (inmerecidamente), por los vecinos que se han congregado a echar la tarde viendo «la tarde de los muertos vivientes» 🙂  Son las 17:15 más o menos, y aunque tengo que esperar unos minutos a que traigan refuerzos de la ensalada de pasta, una vez que aparece la fuente con el «manjar» me sirven un plato que devoro sin dejar ni un hilo de zanahoria (lo juro por Snoopy). Aprovecho para acicalarme un poco, vaciar las zapatillas de tierra y piedrecillas (recordad que estamos en un Parque Nacional 🙂 ), y recargar las reservas de agua, y enviar unos cuantos mensajes de «todo OK» a la familia, y sin mucha demora prosigo el camino, al principio con un poco de «andares Chiquitorl»), hasta que los músculos se vuelven a calentar.

La salida de la Granja no está demasiado bien balizada, aun así logro encontrar el camino y el pequeño desvío que han montado este año hasta enlazar con la ruta habitual de remontada del río Eresma. En una zona de bajada me pongo a trotar y adelanto a dos corredores, cosa que no debieron tomarse muy bien, porque un poco más adelante, ya en la subida por el margen derecho del río, me vuelven a adelantar… cosa que me trae al pairo, cada uno a su ritmo y ya veremos cómo llegamos a meta, je je je

Cojo un paso más o menos rápido, a eso de 10’/km, y lo mantengo hasta la llegada al control/avituallamiento de Casa de la Pesca, con un cielo que se está nublando por momentos, lo que tiene su lado bueno de que la temperatura es bastante agradable y no se pasa calor. En el control paro apenas dos o tres minutos, dado que casi no queda nada de comer, aunque sí que tienen geles. Sólo pienso en que queda el tramo de la subida a Fuenfría y su cuestorro infernal, así que me pongo en faena por lo que pueda venir.

Al llegar a la zona empinada me junto con un par de corredores que no conocían «in situ» el cuestorro, así que en base a mis recuerdos les voy animando y diciendo «ya falta poco!», y así, con un par de charlas cruzadas sobre el «#&%&% que puso esta cuesta veo a lo lejos ya el control de la Fuenfría. La verdad es que he sufrido menos de lo esperado, y en el último tramo doy un apretón y dejo a mis acompañantes atrás (no me lo creo ni yo) 😉 Control, un poco de agua fresquita en la fuente y sin parar a coger el camino de los Cospes, enlazar con el Schmidt y hacia el Puerto de Navacerrada. Como conozco el camino, voy bastante rápido ya que la noche se acerca y sopla un airecillo bastante «frejquete», y mientras el sol se oculta tras las montañas por el oeste, el cielo se pone de color naranja amoratado ¡una pasada!. Voy corriendo en las zonas de llano-bajada y adelanto a algún corredor despistado, las sensaciones en las piernas son buenas, a pesar del cansancio. Antes de llegar ya a la zona del telesilla, veo que hay un grupo de tres personas paradas en la cuneta del camino, y veo que uno de ellos ha tenido un tropiezo y tiene la nariz rota y un dedo «tocado», (luego me entero de que era Halfon, ya decía yo que me sonaba la cara) (aquí cuenta su carrera). Después de preguntar me comentan que ya han avisado a la asistencia, así que marcho con otro corredor que se había parado a ayudar y cuando llegamos a la carretera justo acaba de aparecer la ambulancia que iba a asistirle.

Bajamos hacia el control del Puerto, y el avituallamiento se ha refugiado en el parking de la Venta Arias. Como ya se ha hecho de noche y hace una rasca que pela, aprovecho para sacar el cortavientos, el buff y el frontal, me abrigo, bebo un poco y salgo sin parar hacia el último tramo del camino. Nada más salir y cruzar la carretera empieza a llover y siento una bajada de temperatura brutal. Con un grupo que va subiendo hacia el Emburriadero me junto y en el tramo de subida se me quedan heladas las manos, menos mal que con los guantes de los bastones por lo menos no tengo que hacer fuerza para agarrarlos.

Hacemos grupeto, ya que hay algunos que no conocen demasiado bien el camino, y no está la noche para perderse, así que en pelotón llegamos hasta el collado del Emburriadero y sin parar empiezo la bajada, y se me junta un corredor que me comenta que no lleva gafas y con su frontal no ve demasiado bien, así que me pregunta si puede ir por detrás, ¡vaya pregunta!, «¡pues hombre, claro!» le contesto. Como me encuentro muy bien de piernas intento ir rápido, también con idea de poder entrar en calor tras el paso por «la nevera», aunque con las gotas de lluvia las piedra están un poco deslizantes, pero ya no importa nada, sólo quiero llegar y descansar. Según vamos bajando amaina el temporal y vamos cogiendo grupos de corredores, algunos de los cuales dejan pasar, mientras que otros parece que les molesta que les adelantes, como si fueran a perder el podio, en fin…

Una vez que llegamos a la pista se «deshace» la alianza y empezamos a trotar para abajo, vaya diferencia con el año 2012, que en esta zona no tenía ninguna gana de dejar de andar, y eso que era el TP60. Con buenas sensaciones pongo el piloto automático y sólo paro un momento para el control situado en la valla de acceso a la Barranca, a partir de ahí me dedico a ir cazando gente que va andando, y descontando mentalmente los kilómetros que quedan hasta meta. El reloj sigue pitando los kilómetros y veo alguno por debajo de 6′, ¡releches!. Únicamente disminuyo el ritmo en una cuesta que hay antes de llegar a la rotonda de entrada a Navacerrada, y una vez cruzada la carretera, otra vez sigo trotando ya por el casco urbano. En ese momento me pasa un corredor con unos amigos que le están acompañando, y aunque tenía fuerzas para haberle dado cera, prefiero relajar para colocarme bien la ropa y el dorsal para la foto de meta 🙂

Al dar la última curva de repente me encuentro con el pelotón bandoleiro, Jorge y Juanito con su familia que han estado esperando mi llegada para darme una sorpresa, y como estaban siguiendo el SPOT me tenían localizado, ja ja, ¡vaya recibimiento!

Llegada a meta. Pantallazo del vídeo de Jorge
Llegada a meta. Pantallazo del vídeo de Jorge

Me paro a saludar, pero me dicen, ¡venga, venga, ya no pares! (o algo así), con lo que enfilo el pasillo y llego al arco de meta tras 17 horas, 35 minutos y 4 segundos según el tiempo oficial (yo, con la emoción, olvidé de parar el reloj hasta unos minutos después, ¡bien!). Unos abrazos para ellos y besos para ellas, me siento como en una nube, son las 12 de la noche y allí estamos (bastante cansados, es verdad) tras terminar lo que según mi GPS han sido 92k de carrera y más de 7000 metros de desnivel acumulado.

Foto oficial de RacePhotos
Foto oficial de RacePhotos

En la zona de meta también está Mapi y Juanlu, que ha llegado un buen rato antes,  y que me regala la siguiente foto 🙂

Llegada a meta. Foto de Mapi (thx guapetona!)
Llegada a meta. Foto de Mapi (thx guapetona!)

Después de las fotos de rigor, ya sólo quedaba recoger la medalla, la camiseta de finisher, y grabar la medalla con el tiempo oficial, cosa que hice mientras el cansancio empezaba a acumularse, así que me tomé una coca cola a ver si aguantaba la parte más dura del día, que iba a ser el regreso a casa en coche.

Medalla finisher
Medalla finisher

Llegar a casa y despegarme el cortavientos de la herida del codo fue… ¡auuuuu, argggg! El agua de la ducha corría como el chocolate, dejé el montón de ropa «alejos la cama», y a eso de las 2 de la mañana todo eran «ZZzzzzZZZZzzzz».

¡Fin!

Material y otras chorradicas

La verdad es que el material que usé es el mismo de siempre, creo que así lo más nuevo que llevé fueron las zapatillas (previamente curtidas en algunos entrenos), las Cascadia 8, con las que me sentí muy cómodo y noté mejor agarre en las bajadas que con la versión anterior. Al final el material ayuda, pero lo importante es el coco y las piernas, y sobre todo, disfrutar con lo que estás haciendo (aviso para navegantes, je je)

Comentar también que probé «de verdad» el SPOT, y aquí se ve el registro de datos que iba publicando, con algunas zonas sin datos, principalmente cuando atravesaba zonas arboladas (problema de recepción de la señal de GPS y satélites en general).

Seguimiento del SPOT en la carrera
Seguimiento del SPOT en la carrera

Datos de carrera

Aquí los datos del Garmin (310xt, ya un poco «viejuno»)

El perfil del track procesado por Perfils (estupenda aplicación)

Perfil TP80... de 92k
Perfil TP80… de 92k

Agradecimientos

Como siempre, dar las gracias a todos los que me habéis animado, y en especial al equipo bandoleiro, cuya compañía disfruto mucho y me sirven de motivación (unos más que otros, que todo hay que decirlo, ja ja ja), la recepción en Navacerrada a la llegada fue IMPAGABLE y la recordaré siempre :-*

Gracias también a la familia que me soporta y a todos los compañeros con los que he cruzado charlas, comentarios, consejos y entrenamientos, sois MUY GRANDES! (más besitos y abrazos… muack muack)

[alert-announce]Bonus: como he tardado tanto en terminar el post, ya está el vídeo, je je je[/alert-announce]

 

Actividades semana 46 (Roma -125 días)

Esta semana ha sido un poco «rara» en cuanto a entrenos. Me explico, el lunes todo OK, las series estupendamente, y ya pensando en la salida de trail del sábado. A partir de aquí se fueron liando los días, entre pitos y flautas pasé olímpicamente de los entrenos del miércoles y el viernes, así que lo dejé directamente para la salida del sábado y no llegar muy cansado, que se preveían 28k así de primeras.

El resumen de la semana queda así de manera gráfica:

Semana-46

Y el día a día:

  • Lunes: Roma 25/99. Los lunes, series. Calentamiento + 10x (1’05″Z2 + 25″Z5) + enfriamiento. Buenas sensaciones, y el podómetro decidió venir a la vida a mitad de entreno 🙂 Zapatillas: NB 1080v2.
  • Sábado: Trailrunning con el KBG&friends. Ruta con Beto, Claudio, Jorge y Juan realizada el primer día de nieve de la temporada, hasta el refugio de la Salamanca disfrutamos del sol, pero a partir de ahí el día se fue cubriendo y acabamos con una ventisca en Peñota bastante importante, lo que nos hizo acelerar para bajar a Casa Cirilo (cerrada por vacaciones). Fin de fiesta con unas cervezas en Cercedilla. Zapatillas: Cascadia 7

A pesar de todo, lo del sábado fue una pasada, que relato brevemente. Tras un madrugón de los buenos (despertador 5:00), me recoge Jorge (@zerote) en El Goloso y nos vamos a las Dehesas, donde hemos quedado con el resto del equipo, formado por mi tocayo Juanito (@jonteller), Beto (@Betocrunch88) y Claudio (@mrcheidel). Traslado a Peguerinos en la betoneta para empezar la ruta, aparcamos en la plaza y, aunque hace un frío considerable, salimos al trote con los primeros rayos de sol.

Dejando la betoneta en Peguerinos
Dejando la betoneta en Peguerinos

Subimos buscando la carretera que lleva hacia El Escorial, que abandonamos para ir a coger el cresterío de Cuelgamuros, y pasamos primero por el refugio de la Naranjera (derruido), hasta llegar al refugio de la Salamanca (semiderruido), en el que estuvimos en la primera salida bandoleira.

Saliendo de la Salamanca
Saliendo de la Salamanca

A partir de ahí se fue el sol y empezó a estropearse el tiempo, ya en Cabeza Líjar soplaba un buen airecito, y el resto de camino, pasando por el alto de los Leones del León (pobrecico, con el frío que hace y solito) y la cresta hasta Peñota con bastante rasca (-7 C en la cumbre). Así que la bajada a Cercedilla la hicimos con gusto a toda la mecha que nos dejaba el camino, para al final encontrarnos con Casa Cirilo cerrada por vacaciones… ¡facepalm!

En resumen, que lo pasamos PIRATA! 🙂

Aquí os pongo un adelanto del vídeo que grabé el sábado.

Y este es el supervídeo currado con su reluciente GoPro Hero 3+ de Jorge, una pasada.

Bueno, y eso es lo que dió de sí la semana, la próxima… más

[alert-success] Cuando tenga las fotos subidas a Flickr ya dejo por aquí el enlace 😉 [/alert-success]

[alert-note] PD: ale, ya tenéis las fotos en FLICKR [/alert-note]