Resulta que había quedado para hacer una ruta por la sierra de Guadarrama, y al sacar los bastones del coche, una pieza del pulsador de los bastones se había soltado, con lo que se desmontó el sistema de enganche de la dragonera, que es particular de estos bastones. Intenté recomponer el asunto y nos fuimos a hacer la ruta. Después de coronar Peñota, al volver a coger los bastones para subir otra cuesta me dí cuenta de que había perdido la dragonera derecha, ¡mierda!
Las piezas que salieron del bastón
Así que una vez que volví a casa envié un correo a Sergio a ver qué se podía hacer. Primero busqué un muelle (se había perdido uno), y en EL SITIO de los muelles (Muelles ROS, Ronda de Atocha 16), encontré uno que era casi igual que el original (eso sí, a 1 € el muelle, pufff…). Por si os interesa, la referencia es la 3066. Lo monto, pero el mecanismo no funciona bien, así que revisando con más detalle veo que el trocito que falta de la pieza es imprescindible para ello, por lo que habrá que cambiarla.
El despiece del bastón y la cosa sigue sin arreglarse
Así que vuelvo a enviar otro email a Sergio, y gracias a sus gestiones, aprovechando un pedido que hago a RL me envían las piezas de sustitución (con lo que me ahorro el enviar el bastón y no tenerlo disponible), y, por un módico precio, la dragonera que perdí. A continuación pongo un collage con la secuencia de pasos para montar las piezas (vamos, un guíaburros porque no tiene más truco). 😉
Montaje del pulsador
Y con todo ya en su sitio, espero que me hagan buen uso en el Gran Trail de Peñalara (versión 80K) en el que participaré este viernes… GLUPS!
Si necesitáis alguna referencia más del tema o alguna duda, ya sabéis dónde estoy 🙂
PD: me comentan que seguramente en breve habrá disponibilidad de recambios de piezas de los bastones, lo que desde mi punto de vista es un punto a favor de la marca, en vez del habitual «tíralo y compra uno nuevo»…
El pasado fin de semana, y dentro del plan de entreno para el próximo Gran Trail de Peñalara (@GTPenalara) en versión 80K, nos apuntamos a hacer el tradicional Cross 3 Refugios, que se engloba dentro del circuito de la Copa de Hierro que organiza la R.S.E.A. Peñalara.
EL dorsal, un poco arrugaete… 😉
La carrera original tiene un perfil ciertamente a considerar, y una distancia de 30k, o sea, que no es un paseo de senderismo precisamente. A lo largo de la semana el tiempo fue bastante malo, y para el fin de semana se anunciaban condiciones bastante «heavy» para ser mediados de mayo. Mientras estaba pasando precisamente por el puerto de Navacerrada el mismo sábado, recibí un email de la organización anunciando un cambio de recorrido por las malas condiciones climatológicas. Por un lado un cierto respiro, ya que no me encontraba físicamente en las mejores condiciones, pero también me fastidiaba un poco el no enfrentarme a #elpastelaco.
Navacerrada el sábado 18
Total, que nos presentamos el domingo en la Pedriza, he quedado para recoger a Rafa, y a eso de las 8 ya estamos todos en el parking de Cantocochino, con un sol radiante aunque fresquito. El panorama de las cumbres nevadas es espectacular, y se ven las nubes que coronan las partes altas de la sierra, imaginando la niebla y la rasca que tiene que hacer en Navacerrada.
El resto, casi mejor que lo cuento en forma de vídeo, no me encontraba muy fino, así que tranquilidad y a disfrutar del panorama.
Al final llegué casi de los últimos, pero logré no lesionarme y mantener la pierna entera, así que contento por el resultado. Aquí un par de fotos de la llegada y el grupo que nos juntamos.
Llegando a meta. Foto de RafaEl grupo en meta. Foto de Rafa
Como siempre, aquí os dejo el perfil de la carrera y los datos del Garmin:
El perfil en perfils:
Perfil de la 0 refugios
No quería dejar de comentar un par de cosas que no me gustaron de la carrera. Independientemente del cambio de recorrido, que asumo que se vio condicionada por el tiempo y que los organismos encargados de la seguridad y, en su caso, rescate no autorizaran el recorrido original, me parece muy mal que haya un reglamento en el que se establezcan unos requisitos mínimos de equipamiento y que se lo pasen por el forro en carrera.
En concreto hay dos cosas que pone el reglamento:
8.1: Se establece como material obligatorio el siguiente: mallas por debajo de las rodillas, cortavientos, gorro o buff, guantes y medio adecuado para recibir agua en los avituallamientos (bidón, vaso plegable o mochila de hidratación). No podrán tomar la salida aquellos corredores que en el control de salida carezcan de alguno o varios de los elementos exigidos.
En los puestos de avituallamiento no se facilitarán vasos, ni se permitirá beber directamente de las botellas, siendo obligatorio que cada participante lleve el medio que crea más adecuado y pertinente (bidón, camel-bak, vaso plegable, etc.), para poder recibir el líquido en los siguientes puestos…
Bueno, pues había gente con pantalón corto, y se daban vasos en los avituallamientos, debe ser que los que hacemos caso a lo que pone el reglamento somos los gilipollas de la carrera, mientras que a algunos se les permite ir «de playa». Espero que no pase lo de la Cavalls, para que alguno del RSEA Peñalara se ponga las pilas…
Esta debe ser la crónica más tardía del maratón de Madrid (AKA Mapoma o Rock’ n’ Roll Madrid Marathon) que se escribe en la red, pero como más vale tarde que nunca, pues allá que va.
Parece que voy a tener que esperar para hacer un mapoma «a gusto» con el entrenamiento adecuado, pero como hay que adaptarse a las circunstancias, me planté en Cibeles a las 8 de la mañana con los deberes que pude hacer hechos, y que fuera lo que tuviera que ser.
Según bajo por Alcalá, y nada más llegar a Cibeles, veo que no hay todavía follón en los camiones de recogida de mochilas, así que, a pesar de que hacía buena rasca, dejé la mochila tras 2 minutos de espera, y a buscar a los chicos de RdB&friends. La idea inicial era rodar a 6’/km y ver cómo iba la cosa, a lo cual se habían apuntado algunos compañeros. Otros, que cogieron el dorsal unos días antes de la carrera al grito de #nohayhuevos, también tienen idea de ir al tran tran.
Con Jorge y Julián en Cibeles. Foto de Celina
Después de un buen rato de charla, viendo un montón de caras conocidas, grupos, amigos, y 30000 mensajes en el WhatsApp «¿habéis dejado la mochila o no?» «¡hay un follón de la leche!» y similares, decidimos acercarnos a ver la que hay liada en la salida, que son ya las 8:45.
En los camiones del guardarropa hay liada una monumental, son casi las 9 y la cola llega más de 50 metros, así que esperamos en grupo a que Santi pueda dejar el equipaje. Dan la salida y todavía hay un montón de gente esperando a dejar la bolsa. Como ya se ha hablado bastante del tema, tampoco me voy a explayar…
Finalmente estamos todo el grupete, incluyendo acompañantes para este primer tramo, así que posamos y Antonio nos hace unas fotos.
Foto de grupo, mientras ya se ha dado la salida. (Foto de Antonio Bizarro)
Así que casi 13 minutos después de dar la salida oficial, pasamos por el arco, ¿empieza la aventura!. Al poco de salir ya nos separamos, y nos juntamos Jesús, Jorge y yo a ritmo trotón. En esta primera parte hay que relajarse y no dejarse llevar por los que van a hacer la carrera de 10K o 21K, aunque por lo atrás que hemos salido, vamos pasando gente todo el rato, algunos ya con la cara congestionada a pesar de no llevar ni 3 km ¿?…
Se me olvidaba comentar que aunque hace bastante frío (unos 3ºC a la salida), me he quedado con la camiseta, unos manguitos, guantes y mallas cortas. A la cintura estreno la Spibelt, con un par de geles, el móvil y las llaves. Y de zapatillas, repito las Nike Vomero con las que he corrido mis anteriores maratones (2), que todavía siguen dando guerra.
Seguimos a ritmo tranquilo, charlando y viendo el panorama, y pasamos el km 10 en 60 minutos justos, de momento parece que el reloj va perfectamente sincronizado con las piernas, a ver lo que dura.
Paso del avituallamiento km. 10. Foto de Antonio Bizarro
En el km 12 Jesús decide que prefiere reservarse, así que se descuelga para ir esperando a Gerard y Santi, que vienen por detrás, mientras que Jorge y yo vamos a buen ritmo y manteniendo. Entre el km 17 y 18 hacemos las dos salutaciones a nuestras respectivas familias, que nos esperan al paso por la Gran Vía y la plaza de Callao. Antes de llegar a la media volvemos a ver al fotógrafo ubicuo (AKA @antbiza), que nos vuelve a retratar en pareja, ya con un semblante «menos festivo». Sin embargo, hemos recortado algún minuto, dado que esta zona es más favorable, y pensando en el tramo final.
Llegando a la Media, por la calle Ferraz. Foto de Antonio Bizarro
Aquí hasta el km 25 es prácticamente todo bajada o llaneo, así que aprovechamos para recuperar y recortar algún minuto, y cuando llegamos a Norte, se nos une Rafa, que nos acompañará como liebre de lujo hasta la llegada a meta. Entramos a la Casa de Campo y aprovechamos para hacer un cambio de aguas «behind the musgo», que ya toca. Pasado el km 28 hay un avituallamiento de gel, lo cojo y me lo zampo, será el único que tome en toda la carrera, aparte de las dos botellitas con isostar Endurance que tenía preparadas.
La cuesta de salida de la Casa de Campo (km 32) marca el inicio de la parte dura de la carrera, en este repecho los que van más tocados se paran a andar, aunque nosotros apretamos los dientes y subimos sin descanso. Después, la bajada por la avda. de Portugal sirve para recuperar un poco, enfilando la zona más dura de la carrera. A partir de aquí ya se oyen pocos cantos y risas, empiezan las molestias musculares, primero un cuádriceps, luego un gemelo, un sóleo, etc etc… todos los músculos reclaman su «minuto de gloria», aunque yo les digo que no toca y parece que me hacen caso… ufff… 😉
Desde el km 32 la cuenta se vuelve regresiva, es un 10k pero al revés, así que voy descontando km uno a uno, y pensando «lo conseguiré!». La subida hasta Atocha se hace larga, pero el año pasado la sufrí más con la cintilla, así que me digo que no vale quejarse y todo para adelante. En mi mente sólo hay la rampa de Alfonso XII, y aunque barajo la opción de subirla andando, sé que puedo hacerla al trote, así que vuelvo a apretar los dientes y arriba (apufff….). En este punto, Alberto «RunnerChef» nos espera como el año pasado, para animar y hacer unas fotos, ¡gracias Alberto!
Alfonso XII. Km 41. Foto de RunnerChef
La recta se hace interminable, pero al final se llega a Alcalá y la última subida hacia la entrada al Retiro. En esta zona pierdo fuelle y Jorge sigue hacia meta imparable, mientras Rafa prepara la cámara del móvil para grabar la entrada a meta de lo que queda de mí 😉
Como siempre, los últimos metros por el paseo de coches del Retiro son impagables, la meta está delante y la alegría por el reto superado es algo que cada uno lleva dentro. Aquí Rafa me grabó a la carrera los últimos metros llegando a meta…
El domingo corrí la que es ya mi tercera edición de la Medio Maratón de Madrid, allá por el año 2011 me estrené en la distancia en esta prueba, y parece que el hacer MMP en la misma se posterga al 2014, porque que de nuevo vuelvo a estar «saliendo del congelador» en esta primavera. Desde que me fastidié el (los) aductor(es) de la pierna derecha, la recuperación va más lenta de lo deseado, pero bueno, al menos parece que es «recuperación».
Total, que con más miedo que vergüenza, y después de hacer los preparativos habituales, el domingo salgo de casa con tiempo para poder dejar la bolsa y charlar un rato con el grupo de sospechosos habituales que hemos quedado en la salida, y ya formar los grupetes para intentar cada uno su marca.
Amanece en la puerta de Alcalá
De momento el día ha salido frío pero soleado, así que dejamos la ropa y nos quedamos con manga corta, listos para incorporarnos a la marea que va a tomar la salida. Como no hemos espabilado demasiado, nos metemos en la zona media de la marea humana, y vemos al fondo la zona de salida con los globos. Mientras esperamos a que la cosa se mueva, saludamos a la cámara…
Listos para la salida
De la carrera en sí, poco que contar, salí con Jesús, en plan «RdB Team», buscando un ritmo cómodo en el que pudiera aguantar con las molestias en la pierna, así que salimos como a 5:45 min/km, al rato Mauro y Antonio se van delante, mientras que Pep y Paty se quedan rezagados. Aceleramos (bueno, acelera Jesús y yo aprovecho el rebufo), e hicimos casi toda la carrera junto a los paracas, que iban cantando a la vez que corrían, lo que animaba mucho el panorama.
A partir del km 18 ya pongo el piloto automático, y sin muchas más alegrías, acabamos de la manita en 1:57:20, con Pep que al final casi nos pilla (entró 7» detrás 😉 )
Llegando a meta
Recogida de la bolsa, una caña rápida y volviendo a casa, contento por haber terminado en buenas condiciones, lo que me da más esperanzas para poder correr en condiciones el Mapoma, aunque como voy un poco justo, iré en plan conservador (no como Mauro «ForrestMaf», que hizo MMP…)
Y como siempre, aquí los datos del Garmin Connect (que me sumó casi 400m de propina…)
16/03/2013. Cambio de tercio. Viendo el paquetón de nieve que había caído esta semana, el viernes se gesta una compra de raquetas de nieve entre Katia, Jorge y Juanito para poder subir a la sierra, mientras que yo decido ir con las tablas de travesía. La cita se concreta a las 6 de la mañana, y mientras voy llegando a Guadarrama, algo en el Whatsapp me hace dudar… ¿Venta Arias? ¡Si eso no está en Cercedilla!. Aquí el «experto» en la sierra iba pensando en Casa Cirilo en las Dehesas mientras sus compañeros suben a Navacerrada… pues ¡arrás! en el TomTom y cambio rumbo hacia el puerto de Navacerrada.
A estas horas (5:45 de la mañana) no hay un alma por la carretera, y al pasar de los Molinos la lluvia da paso a la nieve, con lo que cuando llego a la altura de la Venta Real ya hay algo de nieve en la carretera, ¡glups!. Aflojo la marcha, y ya por el Ventorrillo pasa un quitanieves, así que subir, subo. En el parking de Venta Arias ya están los demás esperando, así que nada más saludar y dar los buenos días termino de poner las pieles a los esquís y salimos para arriba. Se barajan varias opciones, pero viendo la ventisca que hace y lo cerrado de la noche optamos por ir a andar por el camino Schmidt, que estará más resguardado de las inclemencias del tiempo, y total, para ir a probar las raquetas y hacerse con ellas, mejor un terreno menos hostil que una ladera venteada.
Al poco de andar, cuando estamos cruzando la pista del bosque, a Katia se le sale la raqueta, y vemos que le falta una pieza de la fijación. Desandamos un tramo del camino con frontales y 8 ojos, pero no la vemos, y decide volverse al coche, dada la cantidad de nieve que hay.
El resto seguimos por el camino Schmidt abriendo huella, aunque quedan unos restos de los últimos paseantes del viernes, que nos sirven para ir intuyendo el camino, dado que no se ven prácticamente las piedras de la cantidad de nieve polvo que hay.
Parada en el camino. Nieve a tutiplén
Cuando llegamos a la Fuenfría, decidimos subir a Cerro Minguete por decir que hemos subido algo, así que cogemos ladera para alante hasta arriba sin parar. En la cumbre, foto rápida y para abajo, que aquí pega el aire y te quedas tieso en un momento.
En la cumbre de Cerro Minguete
Una vez nos reunimos en Fuenfría (los esquís aquí sí que daban un poco de ventaja) decidimos regresar por la misma ruta del camino Schmidt, que está más protegida, porque el temporal venía de suroeste y pegaba por la zona de Cercedilla.
Foqueando de vuelta a Navacerrada. Foto by @jonteller
A la vuelta se van notando las piernas cargadas, y aunque el paisaje sigue siendo espectacular e irreconocible, dado que no se ve ni una piedra, una vez que volvemos a cruzar la pista del Bosque las ganas de quitarme las tablas son importantes, así que nos juntamos con las xXXXxxxx mil personas que habían subido a Navacerrada a ver la nieve, y como estábamos bastante cansados y algo mojados, cogimos los coches y sin piscolabis por medio nos volvimos cada mochuelo a su olivo, eso sí, después de despedirnos con una gran sonrisa en la cara, no todos los días se pilla una nieve así en Guadarrama. 🙂
Como estaba muy concentrado en lo mío, al final ni saqué la GoPro, así que la «pinícula» de hoy son los vídeos de Jorge, que al llevar la cámara enganchada al bastón, fue haciendo varias tomas muy chulas.
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