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Gran Trail Peñalara 2013. Mi TP80 particular

Como el año pasado completé la versión de 60k «tranquilamente» del GTP, este año decidimos apuntarnos a la versión de 80k, más que nada por hacer la primera parte del recorrido, que no es común, e ir aumentando la distancia paulatinamente… ¡ilusos!

De los 5 bandoleiros al final quedamos 3 en la salida, ya que Katia fue baja involuntaria por accidente y Pepe… jem jem… (sin comentarios, je je). Este año además volvía de nuevo Rafa (también engañado para la de 80K), y otros compañeros de RdB y saraos varios, así que las 3 versiones de ultratrail estaban a tope de compañeros (110k, 80k y 60k). Mención aparte la versión «senderistas» que se introducía este año (carrera nocturna de 10K), a la cual se apuntaba «el resto» de corredores braviles y otros amigos de diferentes pelajes.

Equipo preparado
Equipo preparado

La carrera

La verdad es que casi 19 horas de carrera (18:54:43 para ser exactos) dan para mucho, así que intentaré resumirlo todo lo que pueda para que esto no acabe como «Guerra y Paz», por lo que empezaré contando que aparecimos por Navacerrada a eso de las 21 horas del viernes, gracias a los medios motorizados de Rafa, y aprovechamos el viaje para hacer la última carga de comida mediante unos bocatines de jamón que nos supieron a gloria (Rafa ya tuvo bastante con su odisea telefónica previa). En Navacerrada, aparcamos rápidamente, dejamos la bolsa para Rascafría en el polideportivo y nos dirigimos hacia la zona de salida, para buscar a los compañeros.

A pesar de que quedaba un buen rato para la carrera, el ambientazo era espectacular, una marea de gente iba y venía hablando con amigos/compañeros, otros se cambiaban, apaños de última hora, una locura de emoción contenida. Aprovechamos que estábamos al lado del «photocall» de la carrera para hacernos una foto de grupo y mandar un saludo a los compañeros que no han podido venir. Yo me encuentro bastante tranquilo con todo preparado, así que charlamos y vamos saludando a todos los que nos vamos encontrando, haciendo fotos y comentando el percal que se avecina. Para la entrada al corral, ya a media hora de la salida, nos juntamos con Celso, Gerardo, Andrés y otros conocidos que vienen también al GTP.

Photocall bandoleiro
Photocall bandoleiro

La salida se realiza puntual, todos al galope por las calles de Navacerrada en dirección a la Barranca, después de salir del pueblo, cuando la cuesta se empina un poco, bajamos el ritmo y empezamos a andar rápido, que queda mucho trecho por delante. Jorge va muy animado, y al tran tran llegamos al primer embudo del camino, una vez que cruzamos el embalse de la Barranca y empezamos a subir por un sendero en fila india. Aquí saco los bastones, que me acompañarán el resto de la carrera. Tras vadear varios arroyos, llegamos a la fuente de las Campanillas y empezamos la subida al collado del Piornal, que hace tres semanas hice con Juanito en condiciones cuasi-invernales. En este momento Jorge va por delante y Juan me sigue, aunque como vamos en fila india no podemos casi ni adelantar ni ser adelantados. Cojo buen ritmo con los bastones, y casi sin darme cuenta ya estamos en el collado, donde están haciendo fotos los chicos de Kataverno.

Bandoleiro al ataquerrr... Foto de Kataverno
Bandoleiro al ataquerrr… Foto de Kataverno

Lo primero que veo con extrañeza es que no corre ni una gota de aire, por lo que la temperatura es ideal para correr sin molestias, giramos hacia el sur y vemos la hilera de frontales que suben hacia Maliciosa, una pasada. En la siguiente imagen se ve mucho mejor lo que menciono.

Hilera de subida a Maliciosa. Foto de RECmountain
Hilera de subida a Maliciosa. Foto de RECmountain

Primer control, 2:01:09, no está mal. Miro a ver si veo a Jorge, y espero a Juan haciendo un cambio de aguas, que ya toca 😉

Al poco aparece mi tocayo, así que emprendemos la bajada tranquilamente, durante la subida había dicho «voy a cambiar las pilas del frontal, que no están nuevas que digamos», pero por no perder tiempo no lo hago… ¡Error! La bajada de Maliciosa es, sencillamente, «para haberse matao», y salgo vivo con un sólo resbalón que me deja un recuerdo en el brazo. Arañazo y pequeño moratón nada más. En la bajada vuelvo a dejar a Juan un poco por detrás, y llega un momento en el que me quedo sin referencias por delante, y luces a lo lejos por detrás, ya en la zona de llaneo hasta enlazar la siguiente bajada. Al poco vuelve la bajada hacia la pista, en la que me adelantan un par de parejas que van como motos (o eso me parece). Ya en la zona de las «zetas» me cruzo con algunos que van tocados (y no acabamos casi ni de empezar). El resto de la bajada hasta Canto Cochino la hago adosado a un grupo que va a troticochi, ya con ganas de llegar y el frontal en las últimas. 3:47:24 , pues sí que se ha hecho larga la bajada!

Cambio las pilas en el avituallamiento de Canto Cochino, vasito cocacola, recargar bidones de agua y comer algunos frutos secos. Mientras espero llega Juan, con cara de «no sé qué hacer», murmura algo de retirarse, pero le digo ¿te duele algo? y me dice que no, así que no le doy opción «ale, a beber y para arriba, que la noche es joven» 😉

Subimos tranquilamente por la Autopista de la Pedriza, todo el camino me es muy conocido, y se me pasa rápido, en este tramo no vamos mal. Al cruzar el puente nos saludan los voluntarios (unos campeones, ¡chapeau!), y en la subida hacia el Tolmo y el collado de la Dehesilla recuerdo cuando bajamos este tramo haciendo un entreno bandoleiro como si fuera descenso de cañones. A media subida, pasado el Tolmo mi tocayo empieza a flaquear, así que hacemos una breve parada para repostar y le voy animando «ahí está el collado, no queda nada!». Llegamos en 5:17:18, check-in y para abajo. Aquí empieza una zona que no he andado nunca, así que en fila india y a ver cómo está el camino.

Según empezamos a bajar mi tocayo empieza a quedarse un poco atrás, y me pego a otro corredor al que no puedo adelantar por lo estrecho del camino (y tampoco me da muchas opciones). La senda se desdibuja en algunas zonas, y como no tenemos referencias de corredores por delante, a veces paramos para ver por dónde sigue el trazado. Por detrás, a lo lejos, veo varios frontales, entre los que se encuentra (eso espero), el de Juanito. En este tramo, en el que me rozo con varias ramas y meto el pié en un par de charcos, acabo bastante cansado mentalmente, así que en cuanto el camino se abre un poco y aparece la pista, cojo ritmo trotón, con ganas de llegar al avituallamiento de la Hoya de San Blas. Finalmente se cruza el arroyo y el sendero vuelve a remontar hacia el norte, llegando al avituallamiento en 6:38:23. Recargo agua y sin apetito espero a Juanito, que llega casi 20 minutos después, y según comentan, con poco margen ya para el cierre del control. En ese momento de espera me quedo un poco frío, así que saco los manguitos que llevaba en la mochila y me los pongo. Tentado estoy de ponerme el cortavientos, pero sé que en cuanto salga, y con la subida a Morcuera, me lo voy a tener que quitar, así que me aguanto. Mi tocayo me comenta que no va bien, y que tire para adelante, que el sube a Morcuera y se retira, la verdad es que no lleva buena cara, y me siento un poco «culpable» de haberle empujado hasta aquí, pero por otro lado pienso que un buen entreno en distancia tampoco le viene mal… (qué malo soy, ¿no? 🙂 ). Aunque me esperaba lo que me dijo, y me podría haber ido del control mucho antes, en ese momento preferí esperar a hablar con él, por si finalmente se hubiera animado a seguir, pero viendo que los tiempos de corte nos acechaban, supongo que él no quiso tampoco dejarme fuera de carrera.

Así que «liberado» para continuar a mi ritmo, cogí la pista y me puse a ritmo fuerte de subida, adelantando a varios corredores que habían salido antes del control, y en las zonas en las que la pista se tendía alternaba el CaCo, con lo que cogí a varios grupos de personas. Ya en la cabeza sólo tenía el «run run» del tiempo de corte en Morcuera, y estaba decidido a no parar y recuperar algo de tiempo. En cuanto salieron los primeros rayos de sol recordé que llevaba la GoPro en la cintura, así que saqué la cámara e hice algunas tomas de la subida, con un cielo que presagiaba sol y calor.

Amanece subiendo a la Morcuera
Amanece subiendo a la Morcuera

Las últimas rampas de subida a la Morcuera cuestan un poco más, pero ya con ganas de llegar me acuerdo de Jorge y que en este punto abandonó el año pasado después de penar desde la Pedriza. No tengo una referencia de cuánto me saca por delante, pero espero no encontrármelo todavía porque no sería buena señal. Al final llego al control en 9:09:39, y mi GPS me marca 41 km, 3 más que según el rutómetro oficial ¿?. Toca quitar los manguitos, recargar agua, comer algo, y enciendo el móvil para ver si tengo algún mensaje, y veo que Jorge ha salido de allí casi una hora antes, así que ya tengo referencias para ver si le cojo o no.

En el avituallamiento de Morcuera
En el avituallamiento de Morcuera

Desde aquí hasta Rascafría la bajada es toda por pista, así que pongo el ritmo trotón y van pasando los kilómetros un poco más alegremente, aunque los pies van notando el tiempo en marcha. Me voy alternando en posiciones con diferentes grupos de corredores, con algunos de los que comparto algunos detalles de la carrera, ya que no conocen la zona. Cuando pasamos de la zona de pinar al robledal, ya se puede ver la panorámica con Peñalara al fondo, y el Monasterio del Paular y Rascafría, que se vislumbran a lo lejos (y yo pensaba que estaban al lado… plaf!). La parte final del camino, antes de llegar al polideportivo se alarga, y se alarga… Menos mal que los voluntarios están allí en todos los cruces y sus ánimos te dan ese punto de energía cada vez que te los cruzas, BRAVO CHICOS! 😉

Llego al polideportivo de Rascafría en 11:35:33 (son las 10:35 de la mañana), recojo la bolsa de recambio y analizo lo que me voy a poner para afrontar la última (GRAN) subida de la carrera. Siguiendo la tónica de los anteriores avituallamientos, no quiero perder más tiempo del necesario, por lo que como no voy mal de pies ni me quito las zapatillas ni me cambio de camiseta, ya que voy cómodo con la que llevo y con el sol que va a pegar no me atrevo a ponerme la camiseta sin mangas. Así que la secuencia es: cocacola, bocata jamón, crema solar, cambio de buff por gorra RL con faldilla, gafas de sol, cargar agua y a darle zapatilla. En el polideportivo el ambiente está cargadito de Reflex y hay bastante gente tirada por el suelo, es un punto clásico de abandono para el que no se ve con fuerzas para subir Peñalara, que se vislumbra a lo lejos.

Sol de justicia en la subida al Reventón
Sol de justicia en la subida al Reventón

Una vez que empiezas el camino hacia el Reventón, prácticamente no hay vuelta atrás, porque si logras llegar al collado, ya «casi» te queda lo mismo si acabas que si te vuelves, por lo que hay que cogerla con ganas. En mi caso, como tenía claro que no había nada que me lo impidiera en ese momento, volví a poner el paso «sin parar» o «ni un paso atrás», y tacita a tacita a remontar la subida. A lo largo del camino paso a otros corredores y me pasan a mí, pero ya se ve que la densidad de corredores es menor que en otras zonas. Tacita a tacita, y curva a curva, voy remontando la cuesta y cada vez se ve Rascafría más abajo (eso es bueno), intento recordar la ruta del año pasado, cuando corrí el TP60, y en esta zona las piernas estaban frescas y corríamos en las zonas menos empinadas. Ahora ya es una cuestión de no desfallecer, llevar un ritmo constante y que no desgaste demasiado, y disfrutar del camino. Es curioso porque aunque me había metido el iPod en la riñonera por si me aburría y quería distraerme un poco, prefiero oír el ruido del agua del arroyo del Paular, o el canto de los pájaros, o incluso mis propios pasos sobre el camino. Finalmente llega el avituallamiento del Reventón, aunque se encuentra bastante arrasado, y sólo puedo cargar agua a tope en los bidones, que hasta el chozo Aranguren no hay más fuentes de suministro y tampoco sombras en el camino. Salgo rápidamente de nuevo (bueno, lo de rápidamente a estas alturas ya es un decir), y cuando llego al control (14:11:30) ya hace un sol de justicia, con lo que el resto del camino se presenta «calentito». El momento gracioso se presenta cuando tras hacer el checkin en el control, uno de los voluntarios me dice «¿tú corriste el año pasado el de 60k!» Resulta que es quien grabó en Fuenfría el vídeo que sale en Cercedilla TV (ver minuto 4:50, patetic mode «on»).

En la cuerda camino de Peñalara
En la cuerda camino de Peñalara

La cresta entre el Reventón y Peñalara es muy bonita, pero se hace larga, parece que no se llega nunca, aunque tiene sus momentos especiales, sobre todo el tramo ya llegando a Claveles en el que atravesamos un nevero, en pleno mes de junio, y te entran ganas de enterrar las piernas en él para que se refresquen. En el flanqueo de Claveles echo de menos el quitarme los bastones y colgarlos de la mochila, pero bueno, pensando en que el tramo es corto aguanto con ellos y finalmente sobrevivo sin partir ninguno… fiuuuu 🙂

Llego a Peñalara en 16:24:40, y dada la hora que es no queda nadie de los que han subido a animar del grupo de RdB and friends, pero claro, estas no son horas. Así que sin más rodeos, aprovecho para beber un poco de agua, echar una foto, mandar un whatsapp para decir que todo OK y que voy hacia la Granja, y vamos a acabar la faena. Mi GPS marca 74km y ya dice que de batería va como su dueño, justito…

En la cumbre de Peñalara. El resto, cuesta abajo
En la cumbre de Peñalara. El resto, cuesta abajo

El camino es aún peor de lo que recordaba del año pasado, con más de 70km en las piernas, las cuestas y pedregales de los primeros tramos de la bajada hacen que las piernas y especialmente las plantas de los pies estén ya «calentitos», pero la idea de llegar es más fuerte que el dolor, así que sin pausa ni tregua. Al llegar al chozo Aranguren, un poco más adelante hay un par de arroyos de agua fresca que baja directamente de Peñalara, y hay montado un pequeño camping de corredores refrescándose, e incluso algunos que se han descalzado y meten los pies en el agua. Yo (inteligentemente), relleno la botella aguas arriba de los pies en remojo, pero no todos hacen lo mismo… (no sé si ésto explica alguno de los abandonos en la Granja, je je). A partir de aquí la pendiente es más suave y al poco se entra en el bosque, por lo que por lo menos la sensación de chicharrera es menor. Aprovecho una piedra para apretarme los cordones de las zapatillas, y aunque tengo ganas, no me quedan muchas fuerzas para trotar, así que ando rápidamente, y me pasan algunos corredores. En este tramo, ya hasta llegar a la Granja, apenas vi a nadie, creo que más o menos todos debemos ir al mismo ritmo «no siento las piernas». El GPS definitivamente dice que se queda sin batería, y hasta ahí llega el track.

Cuando finalmente llego a la tapia de los jardines de la Granja, veo a algunos corredores que van por delante, y como las piernas han descansado un poco en la bajada, se lanzan a trotar, adelantando a varios corredores ya en la misma entrada a las calles del pueblo. Como conozco el recorrido, ya sé que la meta está al lado, así que hago la llegada en plan «pro», pero no hay casi nadie atento para verla (es que pegaba el sol de justicia, y todo el mundo estaba refugiado en las sombras)… Tiempo final: 18:54:43 y posición 94 de 116 llegados a meta, con 7 retirados y 25 no presentados (no me salen las cuentas de los 200 dorsales que había).

Según llego me apuntan el chip, me endosan el billete de 10€, me ponen la medalla y empiezan a animar la pandilla que me esperaba en la llegada, atrincherados en la sombra: Rafa (que había llegado 3 horas y media antes…), Jorge, Vanessa, frijolito y, ¡sorpresa!, Katia que había venido con su madre para vernos en meta. No contentos con que hubiera terminado, una vez me dan el chalequito de finisher me hacen que vuelva a pasar por el arco de meta para poderlo grabar en vídeo 😉

Momento "pasa de nuevo por meta", extraído del vídeo de Katia
Momento «pasa de nuevo por meta», extraído del vídeo de Katia

Nos quedamos un rato allí comentando la experiencia, muy fuerte el momento «pies de Jorge» (menos mal que no tengo fotos), y muy contentos todos con lo que hemos podido hacer, en especial Jorge que se quita la espinita que tenía clavada del año pasado, Rafa que llegó en posición 21, y ver allí a Katia animada. Mi tocayo se estaba recuperando y pasaría luego por Navacerrada a recoger sus cosas, pero no pude verlo entonces. Se marchan todos con sus respectivos acompañantes a casa, y me quedo con Rafa tomando una cervecita en la plaza mientras esperamos al minibús de la organización que nos tiene que devolver al polideportivo de Navacerrada. En él nos juntamos los que volvemos con la carrera acabada con los que se retiran del GTP110, con cierta tristeza en su cara. Ya en Navacerrada, recogemos los trastos (muy bien la organización) y volvemos a Madrid a descansar, sin mucha más historia que contar. En el momento que ya tu cuerpo se siente en casa, desconecta las baterías y viene el momento «plof», vamos, lo normal.

Recuerdos de la carrera
Recuerdos de la carrera

A modo de resumen, aquí dejo el vídeo que monté con las grabaciones de la GoPro y algunas fotos, espero que os guste… y como se suele decir en estos casos… ¡esto es todo amigos!

Bueno, no es todo, sólo quiero decir a mi tocayo que en septiembre volvemos al ataque de nuevo en la Madrid – Segovia, y que ¡los Bandoleiros cabalgarán juntos de nuevo!

El track

Aquí os dejo, as usual, el track del Garmin, que falleció en la bajada de Peñalara, antes de llegar al Chozo Aranguren…

Arreglando los bastones Raidligh Trail Plegables de Carbono

En este post un poco más «técnico», quiero contar una avería que tuve con los bastones Raidlight de trail plegables de carbono, y que logré apañar con éxito.

Resulta que había quedado para hacer una ruta por la sierra de Guadarrama, y al sacar los bastones del coche, una pieza del pulsador de los bastones se había soltado, con lo que se desmontó el sistema de enganche de la dragonera, que es particular de estos bastones. Intenté recomponer el asunto y nos fuimos a hacer la ruta. Después de coronar Peñota, al volver a coger los bastones para subir otra cuesta me dí cuenta de que había perdido la dragonera derecha, ¡mierda!

Las piezas que salieron del bastón
Las piezas que salieron del bastón

Así que una vez que volví a casa envié un correo a Sergio a ver qué se podía hacer. Primero busqué un muelle (se había perdido uno), y en EL SITIO de los muelles (Muelles ROS, Ronda de Atocha 16), encontré uno que era casi igual que el original (eso sí, a 1 € el muelle, pufff…). Por si os interesa, la referencia es la 3066. Lo monto, pero el mecanismo no funciona bien, así que revisando con más detalle veo que el trocito que falta de la pieza es imprescindible para ello, por lo que habrá que cambiarla.

El despiece del bastón
El despiece del bastón y la cosa sigue sin arreglarse

Así que vuelvo a enviar otro email a Sergio, y gracias a sus gestiones, aprovechando un pedido que hago a RL me envían las piezas de sustitución (con lo que me ahorro el enviar el bastón y no tenerlo disponible), y, por un módico precio, la dragonera que perdí. A continuación pongo un collage con la secuencia de pasos para montar las piezas (vamos, un guíaburros porque no tiene más truco). 😉

Montaje del pulsador
Montaje del pulsador

Y con todo ya en su sitio, espero que me hagan buen uso en el Gran Trail de Peñalara (versión 80K) en el que participaré este viernes… GLUPS!

Si necesitáis alguna referencia más del tema o alguna duda, ya sabéis dónde estoy 🙂

PD: me comentan que seguramente en breve habrá disponibilidad de recambios de piezas de los bastones, lo que desde mi punto de vista es un punto a favor de la marca, en vez del habitual «tíralo y compra uno nuevo»…

Mapoma 2013. Sin prisa pero sin pausa

Esta debe ser la crónica más tardía del maratón de Madrid (AKA Mapoma o Rock’ n’ Roll Madrid Marathon) que se escribe en la red, pero como más vale tarde que nunca, pues allá que va.

Parece que voy a tener que esperar para hacer un mapoma «a gusto» con el entrenamiento adecuado, pero como hay que adaptarse a las circunstancias, me planté en Cibeles a las 8 de la mañana con los deberes que pude hacer hechos, y que fuera lo que tuviera que ser.

Según bajo por Alcalá, y nada más llegar a Cibeles, veo que no hay todavía follón en los camiones de recogida de mochilas, así que, a pesar de que hacía buena rasca, dejé la mochila tras 2 minutos de espera, y a buscar a los chicos de RdB&friends. La idea inicial era rodar a 6’/km y ver cómo iba la cosa, a lo cual se habían apuntado algunos compañeros. Otros, que cogieron el dorsal unos días antes de la carrera al grito de #nohayhuevos, también tienen idea de ir al tran tran.

Con Jorge y Julián en Cibeles
Con Jorge y Julián en Cibeles. Foto de Celina

Después de un buen rato de charla, viendo un montón de caras conocidas, grupos, amigos, y 30000 mensajes en el WhatsApp «¿habéis dejado la mochila o no?» «¡hay un follón de la leche!» y similares, decidimos acercarnos a ver la que hay liada en la salida, que son ya las 8:45.

En los camiones del guardarropa hay liada una monumental, son casi las 9 y la cola llega más de 50 metros, así que esperamos en grupo a que Santi pueda dejar el equipaje. Dan la salida y todavía hay un montón de gente esperando a dejar la bolsa. Como ya se ha hablado bastante del tema, tampoco me voy a explayar…

Finalmente estamos todo el grupete, incluyendo acompañantes para este primer tramo, así que posamos y Antonio nos hace unas fotos.

Foto de grupo, mientras ya se ha dado la salida. (Foto de Antonio Bizarro)
Foto de grupo, mientras ya se ha dado la salida. (Foto de Antonio Bizarro)

Así que casi 13 minutos después de dar la salida oficial, pasamos por el arco, ¿empieza la aventura!. Al poco de salir ya nos separamos, y nos juntamos Jesús, Jorge y yo a ritmo trotón. En esta primera parte hay que relajarse y no dejarse llevar por los que van a hacer la carrera de 10K o 21K, aunque por lo atrás que hemos salido, vamos pasando gente todo el rato, algunos ya con la cara congestionada a pesar de no llevar ni 3 km ¿?…

Se me olvidaba comentar que aunque hace bastante frío (unos 3ºC a la salida), me he quedado con la camiseta, unos manguitos, guantes y mallas cortas. A la cintura estreno la Spibelt, con un par de geles, el móvil y las llaves. Y de zapatillas, repito las Nike Vomero con las que he corrido mis anteriores maratones (2), que todavía siguen dando guerra.

Seguimos a ritmo tranquilo, charlando y viendo el panorama, y pasamos el km 10 en 60 minutos justos, de momento parece que el reloj va perfectamente sincronizado con las piernas, a ver lo que dura.

Paso del avituallamiento km. 10. Foto de Antonio Bizarro
Paso del avituallamiento km. 10. Foto de Antonio Bizarro

En el km 12 Jesús decide que prefiere reservarse, así que se descuelga para ir esperando a Gerard y Santi, que vienen por detrás, mientras que Jorge y yo vamos a buen ritmo y manteniendo. Entre el km 17 y 18 hacemos las dos salutaciones a nuestras respectivas familias, que nos esperan al paso por la Gran Vía y la plaza de Callao. Antes de llegar a la media volvemos a ver al fotógrafo ubicuo (AKA @antbiza), que nos vuelve a retratar en pareja, ya con un semblante «menos festivo». Sin embargo, hemos recortado algún minuto, dado que esta zona es más favorable, y pensando en el tramo final.

Llegando a la Media, por la calle Ferraz. Foto de Antonio Bizarro
Llegando a la Media, por la calle Ferraz. Foto de Antonio Bizarro

Aquí hasta el km 25 es prácticamente todo bajada o llaneo, así que aprovechamos para recuperar y recortar algún minuto, y cuando llegamos a Norte, se nos une Rafa, que nos acompañará como liebre de lujo hasta la llegada a meta. Entramos a la Casa de Campo y aprovechamos para hacer un cambio de aguas «behind the musgo», que ya toca. Pasado el km 28 hay un avituallamiento de gel, lo cojo y me lo zampo, será el único que tome en toda la carrera, aparte de las dos botellitas con isostar Endurance que tenía preparadas.

La cuesta de salida de la Casa de Campo (km 32) marca el inicio de la parte dura de la carrera, en este repecho los que van más tocados se paran a andar, aunque nosotros apretamos los dientes y subimos sin descanso. Después, la bajada por la avda. de Portugal sirve para recuperar un poco, enfilando la zona más dura de la carrera. A partir de aquí ya se oyen pocos cantos y risas, empiezan las molestias musculares, primero un cuádriceps, luego un gemelo, un sóleo, etc etc… todos los músculos reclaman su «minuto de gloria», aunque yo les digo que no toca y parece que me hacen caso… ufff… 😉

Desde el km 32 la cuenta se vuelve regresiva, es un 10k pero al revés, así que voy descontando km uno a uno, y pensando «lo conseguiré!». La subida hasta Atocha se hace larga, pero el año pasado la sufrí más con la cintilla, así que me digo que no vale quejarse y todo para adelante. En mi mente sólo hay la rampa de Alfonso XII, y aunque barajo la opción de subirla andando, sé que puedo hacerla al trote, así que vuelvo a apretar los dientes y arriba (apufff….). En este punto, Alberto «RunnerChef» nos espera como el año pasado, para animar y hacer unas fotos, ¡gracias Alberto!

Alfonso XII. Km 41. Foto de RunnerChef
Alfonso XII. Km 41. Foto de RunnerChef

La recta se hace interminable, pero al final se llega a Alcalá y la última subida hacia la entrada al Retiro. En esta zona pierdo fuelle y Jorge sigue hacia meta imparable, mientras Rafa prepara la cámara del móvil para grabar la entrada a meta de lo que queda de mí 😉

Como siempre, los últimos metros por el paseo de coches del Retiro son impagables, la meta está delante y la alegría por el reto superado es algo que cada uno lleva dentro. Aquí Rafa me grabó a la carrera los últimos metros llegando a meta…

Llegada a meta Mapoma 2013 from Juan Segui on Vimeo.

 En resumen, y para no enrollarme más, tiempo oficial 4:12:33, o sea, que clavé los 6’/km.

Segunda medalla de Mapoma ;-)
Segunda medalla de Mapoma 😉

Para los fans de las estadísticas y los datos, aquí os pego el perfil que sale del reloj y los datos del Garmin.

 

Perfil de la carrera, sacado con el programa "perfils"
Perfil de la carrera, sacado con el programa «perfils»

Muchas gracias a los supporters, animadores, público en general, y en especial a Rafa por acompañarme en la parte final, ¡eres grande!

A medias con la media

El domingo corrí la que es ya mi tercera edición de la Medio Maratón de Madrid, allá por el año 2011 me estrené en la distancia en esta prueba, y parece que el hacer MMP en la misma se posterga al 2014, porque que de nuevo vuelvo a estar «saliendo del congelador» en esta primavera. Desde que me fastidié el (los) aductor(es) de la pierna derecha, la recuperación va más lenta de lo deseado, pero bueno, al menos parece que es «recuperación».

Total, que con más miedo que vergüenza, y después de hacer los preparativos habituales, el domingo salgo de casa con tiempo para poder dejar la bolsa y charlar un rato con el grupo de sospechosos habituales que hemos quedado en la salida, y ya formar los grupetes para intentar cada uno su marca.

Amanece en la puerta de Alcalá
Amanece en la puerta de Alcalá

De momento el día ha salido frío pero soleado, así que dejamos la ropa y nos quedamos con manga corta, listos para incorporarnos a la marea que va a tomar la salida. Como no hemos espabilado demasiado, nos metemos en la zona media de la marea humana, y vemos al fondo la zona de salida con los globos. Mientras esperamos a que la cosa se mueva, saludamos a la cámara…

Listos para la salida
Listos para la salida

De la carrera en sí, poco que contar, salí con Jesús, en plan «RdB Team», buscando un ritmo cómodo en el que pudiera aguantar con las molestias en la pierna, así que salimos como a 5:45 min/km, al rato Mauro y Antonio se van delante, mientras que Pep y Paty se quedan rezagados. Aceleramos (bueno, acelera Jesús y yo aprovecho el rebufo), e hicimos casi toda la carrera junto a los paracas, que iban cantando a la vez que corrían, lo que animaba mucho el panorama.

A partir del km 18 ya pongo el piloto automático, y sin muchas más alegrías, acabamos de la manita en 1:57:20, con Pep que al final casi nos pilla (entró 7» detrás 😉 )

Llegando a meta
Llegando a meta

Recogida de la bolsa, una caña rápida y volviendo a casa, contento por haber terminado en buenas condiciones, lo que me da más esperanzas para poder correr en condiciones el Mapoma, aunque como voy un poco justo, iré en plan conservador (no como Mauro «ForrestMaf», que hizo MMP…)

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Y como siempre, aquí los datos del Garmin Connect (que me sumó casi 400m de propina…)

Komando Bandoleiros de Garrafón S01E02. La Pedriza

Estas últimas fechas tengo un poco abandonado el blog debido a que arrastro una lesión en la zona de los aductores que me tiene un poco quemado. Pero viendo que la cosa iba mejorando, decidí apuntarme al carro de la quedada del domingo por la Pedriza a ver qué tal salía la cosa, y como el terreno me era más o menos conocido, si pinchaba siempre podía volver tranquilamente al punto de salida.

Así que a las 7 de la mañana empezábamos el trote por la senda Carboneras desde el Tranco, y aunque no llovía, el camino era como una cascada de agua, por lo que a pesar del cuidado inicial, a los 10 minutos ya tenía los pies calados.

La mañana estaba con niebla, así que poco a poco íbamos subiendo hacia el Yelmo sin poder disfrutar de las vistas que se tienen por el camino, pero por otro lado el ambiente era bastante mágico, aunque los recuerdos a los gintonics de Pepe de la noche anterior rompían el embrujo con las carcajadas.

Momento descarga de gintonic
Momento descarga de gintonic

Al llegar al Yelmo, lo más que les pude decir es «esto es el Yelmo», señalando a las nubes, porque no se veía nada más que el comienzo de la pared, así que sin parar seguimos el camino hacia el collado de la Dehesilla, pasando previamente por el Acebo y la zona de la Cara, momento en el que se abrieron las nubes y pudimos ver un panorama espectacular.

La Cara
La Cara

En algunos tramos de la bajada hacia la Dehesilla quedan restos de nieve, pero la mayor parte de la misma se ha ido por el agua que lleva cayendo estos días. Desde el collado, el camino que baja hacia el Tolmo y el refugio Giner es más que nada un arroyo por el que bajamos como si fuera barranquismo, los pies van calentitos del trote, así que sólo nos preocupamos cuando el agua pasa por encima del tobillo 😉

Cruzamos el puente y, en vez de bajar directamente por la autopista, subimos hacia el collado Cabrón para sumar algunos metros más de desnivel (y tener vistas de la zona de Maliciosa, claro está). Jorge mete la directa y se adelanta un poco, así que nos reunimos en el collado a comer algo antes de terminar la ruta. Las vistas se abren y se cierran dependiendo de las nubes, pero sigue sin caer una gota. La bajada por el camino es una gozada, el suelo mullido y la práctica ausencia de gente hace que el correr por las zetas sea un momento «trailrunning total», además casi no me molesta el aductor, por lo que disfruto muchísimo, mientras voy grabando con la GoPro. Un poco más adelante paramos a hacer unas fotos en una piedra-miradero con unas vistas espectaculares de la Cuerda Larga nevada.

El equipo con la Cuerda Larga detrás
El equipo con la Cuerda Larga detrás

Desde aquí ya no paramos prácticamente hasta el aparcamiento del Tranco, a esta hora (10:00) ya nos vamos encontrando con más gente por el camino, y nos cruzamos con otros grupos que suben a entrenar, como las parejas de los Bandoleros «de verdad», o sea, el grupo de mozas corredoras del Guadarrama 🙂

Y como todos tenemos compromisos posteriores, café rápido y vuelta a casa a empezar la jornada dominical con la familia (pero eso es otra historia).

Como ya sé que lo estábais esperando, aquí va el vídeo de la trotada, recién horneado 😉

El resumen del entreno en el siguiente gráfico:

Perfil de la ruta
Perfil de la ruta

Aquí están los datos del Garmin:

Actualizado: Por si alguno es más fan de Vimeo, a continuación incluyo el mismo video en su plataforma

2013-03-10 KBG-Pedriza from Juan Segui on Vimeo.
Vídeo resumen del Komando Bandoleiro Garrafón en su segunda salida por la Pedriza, en un día que anunciaban de lluvia. Entrada del blog: https://juansegui.com/2013/03/komando-bandoleiros-de-garrafon-s01e02-la-pedriza/