Después de lidiar un buen rato con el editor de vídeo, he logrado componer el puzzle con las piezas que grabé a lo largo de los días que estuve en Roma. Ya me diréis si os gusta o no 🙂
En el primer vídeo he juntado el viernes y sábado pre-carrera, con paseos y visitas turísticas por Roma.
Y finalmente, el día de la carrera 😛
[alert-note] El enlace al post original con la literatura, aquí. [/alert-note]
Bueno, pues después de daros la brasa durante varios meses, el evento ya acabó, así que una vez recogidos los trastos y retornados al calor del hogar (recogidito, que diría mi suegra), toca intentar sintetizar en unas líneas lo que ha sido el viaje a Roma, dentro del cual me di un paseo de unos 42 kilómetros (42.195 metros contados, para ser más precisos). Vamos a ello…
Viernes 21. Arrivando que es gerundio
La jornada arranca a las 3 de la mañana, ya que haciendo la cuenta regresiva respecto a la salida del avión, pues toca madrugón y lo que sea. Ducha, vestirse, decir adiós a los durmientes y para el aeropuerto. Cabe decir que ese día «estrené» yo el hilo de Whatsapp de los viajeros que íbamos a Roma (Santi & family llegaron el jueves). Para ir calentando me toca la puerta de embarque en la otra punta del terminal, empezamos bien. Luego viene la parte de la lata de sardinas…
No sé para qué ponen cinturones de seguridad, si es imposible moverse
[alert-note] Idea para la UE: ¿no pensáis sacar una directiva con dimensiones mínimas humanamente habitables para aviones? Es que el resto de los mortales no vamos en preferente (habitualmente) [/alert-note]
El vuelo sin complicaciones, y con estas que llego a Fiumicino, cojo el tren, y para Roma sin demora. Como el hotel lo tenía más o menos localizado, según salgo de la estación voy directo, «disfrutando» del pavimento de las ¿aceras? romanas con la trolley. Dado que la hora del check-in es más tarde, dejo la maleta y me voy a la feria del corredor (paseo de vuelta a Termini, recorrido que haré unas 10-12 veces en los días siguientes). Cojo el bono diario de metro-bus (6€), y gracias a que había revisado el recorrido Metro-Feria, voy directo sin dar rodeos (y eso que es la primera vez que voy, no como Santi… jem jem).
En la puerta de la feria
Hago el paseillo por la alfombra roja, y no hay más que seguir el guiaburros (o senda IKEA) que han montado en la feria para poder recoger el dorsal, la bolsa del corredor (unboxing en el vídeo), y darse una vuelta por los diferentes stands que hay montados, que recuerdan un poco a la calle Fuencarral por lo del asalto de los vendedores (en este caso de otros maratones). A partir del segundo ya cojo la táctica del lenguaje universal de «no hay pasta para tanto maratón», y salgo pitando de allí. En la zona más amplia hay stands de las principales marcas (NB, Brooks, Asics…), pero con precios «populares», así que «se mira pero no se toca», aunque las zapatillas y camisetas oficiales molan mucho, sólo son aptas para japoneses.
Haciendo el ganso, que para eso hemos venido
Ya casi saliendo me encuentro con Gerardo, que a última hora ve el SMS (sí, todavía existen) que le he enviado, y que se pira rápidamente hasta el día siguiente con un amigo que le aloja. En la salida de la feria han puesto un pedazo de mural con los nombres de los participantes, así que el entretenimiento es recorrer los 15 metros de lona a ver si te encuentras por ahí…
Con la cartera todavía intacta cojo el metro de vuelta hacia Termini, que he quedado con Santi&family para comer, a ver qué se cuentan de la ciudad. Me llevan a un sitio tradicional con el dueño más comercial de la zona (vamos, un RRPP en condiciones), y pruebo los primeros spaguetti amatriciana del viaje, al dente como les gusta por aquí. Todo ello bien regado por una cerveza ¡de 66cl!.
Pizzeria Andrea
Después de comer tomo posesión de la habitación del hotel, 3 camas para mí solito, así que deshago el escueto equipaje y me tumbo a descansar, que hay que recuperar un poco las piernas. Un poco más tarde, nos volvemos a reunir para dar una vuelta por la zona del Circus Maximus, subiendo hacia el ponte Palatino y el entorno del Campo dei Fiori, callejeando y descubriendo parte del recorrido de la maratón. Después de echar unas risas y unas fotos en la Fontana di Trevi hacemos escala técnica en otra Trattoria (de wifi en wifi, como el juego de la oca pero en moderno), y probamos una pizza de patata que nos sabe a gloria.
En la plaza Bocca della VeritàFontana di Trevi, en compañía de las hordas de turistas
Logramos contactar con Pepe (aka el Lodosano Maratoniano), y nos vamos a cenar unas pizzas (para variar), también cerca de la estación de Termini, que se ha convertido en el campo base de las quedadas. El sitio la verdad es que no vale mucho, pero tiene ambiente y se ven varios grupos de maratonianos haciendo carga de hidratos adecuadamente (nosotros por vía sólida y líquida…). Tras un sube y baja de mesas (nos querían meter en la sala «vivan los novios»), cenamos pizzas, ensaladas y cazamos algún pollo (debían estar por ahí campeando, por lo que tardaron… jem). En fin, nos despedimos y al hotel, que al día siguiente tenemos paseo.
Sábado 22. Visitando +
El sábado madrugo «relativamente», ya que hemos quedado a las 8:30 para hacer la visita al Museo Vaticano (o a los museos, que son un puñado). El posible «exceso» de carga de hidratos del día anterior me pasa factura, así que desayuno regular y salgo zumbando, que hemos quedado de nuevo en Termini con Pepe y Santi para coger el metro. Cuando salimos en el metro «Ottaviano-San Pietro» ya se adivinan las oleadas de turistas con ideas parecidas a las nuestras, y a esas horas la cola para coger las entradas al museo ya es considerable, como también la de guías, pseudoguías y demás personajes que pululan en las zonas de turisteo a ver si cazan algo. Con nuestras entradas sacadas previamente vamos directos al acceso, y «voilá», estamos dentro en un santiamén. Mentalmente hago cuentas… ¡ostrás qué pastizal!, no me imagino la caja diaria que pueden hacer con todos esos visitantes, que son como una marea.
Una vez dentro vamos visitando las salas, siguiendo el recorrido «largo», hay que amortizar los 20€ de la entrada como sea. A mitad de camino hacemos una parada técnica de avituallamiento, en contra de lo que podía parecer, el café y la bollería son mucho más económicos que en sitios similares de por aquí. Junto con el ibuprofeno que me tomo «a pelo», me quedo como nuevo y listo para la visita de la capilla Sixtina, que es la joya del Vaticano. Como no se puede molestar con las fotos y tampoco hablar, apago todas las luces de la cámara y nos marcamos un selfie bien artístico
Selfie en la Capilla Sixtina
Después de la capilla queda el resto de museos, la pinacoteca, etc etc… que cada uno darían casi para una visita, es impresionante lo que hay aquí atesorado. Después de 3 horas de paseo, salimos fuera y vamos a ver la Plaza de San Pedro, por donde pasaremos al día siguiente en la carrera. La cola que hay para entrar dentro de la basílica nos desmotiva para entrar, no así para hacernos unas fotos de recuerdo, antes de tomar rumbo hacia el punto en el que hemos quedado después con el resto de la expedición.
La foto clásica de la plaza de San Pedro
Después de dar una vuelta, cruzar el puente de Sant’Angelo y posar delante del castillo del mismo nombre, localizamos otra Trattoria que tiene buena pinta (con wifi, claro), y nos reunimos allí para comer con casi toda la expedición (Alberto y Jen están en su maratona cultural particular 😉 ), la cosa se lía, se lía… y para no dar más detalles, sólo una imagen… je je je. Lo mejor fue las risas con la ensalada de Pepe, que tras leer las 12 que venían en la carta va el tío y se pide una «ensalada César» (que lógicamente no aparecía), y el descojone hasta que al final el camarero decide que le pone una ensalada verde y le echa una pechuga de pollo encima… y arreando que es gerundio.
Se nos va de las manos…
Volvemos a nuestros aposentos a descansar un poco y hacer la concentración previa a la carrera, ahora ya se viene Gerardo al hotel, y echamos un par de horas (o tres) charlando, leyendo y comentando por las diferentes redes sociales, además de repasar el circuito de la carrera intentando visualizar el recorrido y el perfil de cara a no encontrar sorpresas después. Con la charla el tiempo pasa volando, y quedamos finalmente en nuestro meeting point habitual (el McDonalds de Termini), donde hacen también acto de presencia Alberto y Jen, que ya los echábamos de menos. Decidimos ir a cenar al Andrea’s, que pilla cerca, así que tras una pequeña espera nos aposentan en medio del comedor, y cuando traen los aperitivos (el aceite con guindilla «ándale ándale» y una sobreasada de impresión), nos ponemos mano a la obra como si no fuéramos a correr una carrera al día siguiente…
El pelotón esperando hambriento
Yo me decido por unos canelones, y cuando me los traen… ¡mmmmm! una cosa deliciosa, con pasta casera, un relleno de carne delicioso, y una salsa de tomate (pomodoro, perdón), de traca… sencillos pero espectaculares. Aquí os dejo el documento gráfico
Para liquidar la faena, no habiendo escarmentado de la comida, nueva ronda de limoncello, del que únicamente hago una degustación, no vayamos a tentar la suerte… Organizamos los horarios de quedada para el domingo, poniendo como punto de reunión nuestro hotel y cada mochuelo se retira a su olivo, ya con la cuenta atrás en la cabeza… tic tac!
Ya en el hotel, Gerardo y yo preparamos todos los bártulos, decidiendo qué llevar, dorsaleando la camiseta e intentando no olvidar nada para la carrera que llevamos preparando cuatro meses. A eso de las 12 de la noche ya estamos en el sobre, con el despertador a las 6:50. ¡Zzzzzzz!
Todo listo para mañana
Domingo 23. #elpastelaco llegó
Un buen rato antes de que suene el despertador ya estamos activos, Gerardo no ha pasado buena noche y va y viene a la máquina del té a ver si se le asienta el estómago. Yo por mi parte me encuentro bien y más o menos tranquilo. Ducha, café, galletas y a vestirse y recoger un poco la habitación. A las 7:30 se presentan Santi y Pepe con las maletas (ellos dejan sus hoteles, mientras que yo me quedo hasta el lunes), y al poco también llegan Alberto y Jen, el conserje del hotel empieza a pensar que en la 101 pasa algo raro… En el hotel hay otras habitaciones ocupadas por corredores, así que el trasiego de gente medio vestida que va a la máquina del café en continuo. Al salir a la calle, el tiempo no es muy apacible, con nubes y algo de viento, que no impiden que nos pongamos en ruta hacia el Coliseo con buen ánimo.
Según nos vamos acercando, la marea de corredores aumenta, y por fin veo el Coliseo (para ser mi tercer día en Roma ya era hora), siguiendo la ley de Murphy hemos quedado justo al lado contrario de la zona por la que se entra al recinto de la carrera, pero bueno, así calentamos un poco (más).
El equipo de maratonianos. Servidor, Santi, Gerardo (un poco mustio), AlberTirantes y Pepe
Nos despedimos de Jen al pasar la valla de entrada, y a partir de aquí nos dividimos en dos grupos, Pepe, Alberto y Gerardo van al cajón B, y yo me quedo con Santi, mientras buscamos el camión para dejar la mochila, que al final resulta ser el primero de la fila (otro paseo de calentamiento más), en el que depositamos las pertenencias la élite y nosotros. Aquí ya han caído unas cuantas gotas de agua, y las nubes que circulan a toda pastilla por el cielo no auguran nada bueno. Nos metemos en el pasillo que tenemos asignado (una pasada la organización y el control, al menos 4-5 personas verificaron que llevábamos el dorsal adecuado antes de entrar en nuestra zona). Quedan como 15 minutos para la salida y empieza a caer un chaparrón de los de verdad (ale, segunda ducha del día). El reportero dicharachero y la música deja de oirse, y al rato avisan de que se retrasa un poco la salida porque se habían quedado sin electricidad.
El corazón empieza a latir más rápido y de repente estamos haciendo la cuenta atrás… 3, 2, 1 y allá vamos! Nos deseamos suerte y pasamos por el arco de salida, como es normal, al principio vamos mirando un poco al suelo para sortear bolsas de basura, ropa y los agujeros con un palmo de agua que hay, a ver si vamos a empezar con una galleta en plan Seb Chaigneau y UTMB 2012…
Allá vamos!
En cuanto llegamos al km 1 Santi ya tiene la primera incontinencia, así que parada (ya se estropeó la media)… y seguimos corriendo. Vamos con la botella de isotónico en la mano, para poder ir hidratando tranquilamente y no depender de los primeros avituallamientos, que como todavía la gente va muy apelotonada, son los más complicados de la carrera. Me cuesta un poco mantener el ritmo de Santi, pero dado que la estrategia es mantener y llegar lo más entero posible a la segunda media y luego «ya veremos», le voy esperando y nos vamos alternando las paradas para cambiar aguas hasta más o menos el km 12. El recorrido de la carrera es muy llano y no tiene prácticamente ninguna cuesta, así que me encuentro muy descansado y voy charlando y disfrutando del «paseo», mientras voy grabando vídeos con la GoPro.
De paseo por Roma
Los avituallamientos cada 5 km están bien surtidos, no tengo problema en coger agua/isotónico en cada uno de ellos, así que aprovecho para hidratarme bien, que luego ya sabemos lo que pasa con los que van con prisas y lo dejan todo para el final, cuando llega el señor del mazo. En el km 18 enfilamos la plaza de San Pedro y hacemos las pertinentes fotos, parando incluso para hacerle unas a una corredora que no atinaba ni a desbloquear el iPhone a la que le digo «¡tranqui que ya no creo que ganemos!» 😀
Llegando al Vaticano, corriendo sin mirar (peligro, peligro)Otro selfie Vaticano
Pasado el km 19, ya fuera del recinto del Vaticano me despido de Santi, que va a un ritmo más lento, nos deseamos suerte y acelero para intentar coger un ritmo un poco más elevado. El paso por la media lo hago en 2:15:38, y ya voy todo el tiempo adelantando a gente. A partir del km 25 ya se ve bastante gente que va justa, y algunos andando… pufff!. Cojo un ritmo en torno a 5:30, aunque en los avituallamientos cada 5 km paro a beber y tomar los geles que llevo (km 25 y 35), que tampoco se me ha perdido nada. En el km 28 viene el primer repecho, que subo sin problemas, y luego ya en el km 35 se pasa por un túnel, a cuya salida está el avituallamiento, y empieza a llover de nuevo cuando llegamos a la zona de adoquines, y pasamos la piazza Navona bajo la lluvia, mientras la gente aposentada en las mesas de los restaurantes anima.
El paso por el centro de la ciudad está completamente vallado, en algunas zonas parece un poco «walking dead», pero sigo avanzando sin parar, ya descontando los km del último 10.000 como se deshoja la margarita, sólo noto un «poco» cargados los cuádriceps, pero por lo demás ninguna molestia, da gusto correr así 😉
Adelantando cadáveres en el km 40
Ya sólo queda el último repecho al llegar al km 41, el avituallamiento está un poco antes en el túnel, y aprovecho para beber un poco y andar unos metros, aunque en seguida retomo el paso, y a por el último km. A esta altura de la carrera me acuerdo de los adoquines y la madre que los parió, pero bueno, no vamos a torcer el gesto para la foto y el vídeo de meta. Cuando quedan como 50 metros de repente viene uno a 4’/km y me da una lijada que pienso «¡ya podías haber dosificado mejor, macho!» ja ja ja. Bueno, el tema es que después de dar gracias a todos por haberme permitido llegar hasta aquí (y en especial a mis piernas, que son las que se han comido #elpastelaco), resulta que he hecho la segunda media en 2:04:58, con lo que sumando tenemos el tiempo final oficial… 4:20:36! Que no es para tirar cohetes, pero QUÉ BIEN ME LO HE PASADO! 😆
Entrando a meta
El «servicio» a partir de aquí es impecable, unas chicas muy monas te ponen la medalla, otras te dan una manta térmica y a continuación el avituallamiento con una bolsa que te puedes colgar con agua, isotónico, fruta… vamos, una gozada. Sigo andando hasta el camión, y en cosa de 15″ me han dado la mochila. Impresionante.
Otra medalla a la saca
Me cambio la camiseta para no quedarme frío y me quedo esperando a Santi, ya que tengo su ropa en la mochila, en esos momentos el tiempo va alternando entre nubes, sol y amagos de lluvia. Unos 45 minutos después aparece con su medalla ¡bien!, y viendo el cariz que van tomando las nubes enfilamos hacia la salida de la zona de corredores. A medio camino se abre el cielo y cae la del pulpo (again).
La foto-finish con el Coliseo al fondo
Todo el camino de vuelta al hotel lo hacemos bajo la lluvia, con lo que cuando finalmente llegamos estamos como sopas desde la cabeza hasta los pies, así que subimos a la habitación, por la que han pasado Pepe y Gerardo, que se han duchado, cogido sus trastos y abandonado, con lo que el del hotel seguro que se pensaba que allí teníamos montado un negocio de «camas calientes» para corredores… no sé yo… El tema es que me encuentro en la mesa de la habitación con botellas de agua, Gatorade, galletas, fruta, bizcocho… todo lo que les sobraba me lo han dejado allí (cosas de Ryanair y su «low cost»).
Bueno, el tema es que se ducha Santi mientras voy recogiendo cosas, y cuando me meto en la ducha llegan Elena y Jorge, que han ido a comer por allí cerca. De repente, debajo de un folleto descubro un DNI… de Pepe! Ya me veo con compañía esa noche cuando llegue a la puerta de embarque del avión y le pidan la documentación… Intentamos contactar con él pero no da señales de vida, uy uy uy… Total que como Santi&family tienen que irse hacia la estación, decidimos comer allí y les acompaño, con el DNI de Pepe en el bolsillo para ver si aparece en algún momento (yo en mi fuero interno me veía de camino a Ciampino…). Finalmente nos llama cuando quedan 3 minutos para que salga su bus al aeropuerto y se pega una carrera para recoger el DNI y poder llegar a tiempo al embarque, cosa que finalmente logra… ufff! 😀
Después de comer despido a la familia Caminero-Canales, que también parte para los madriles, así que me vuelvo dando un paseo (y van… ) al hotel y me echo un rato a descansar, con la medalla puesta, claro. A partir de aquí ya es «aventura personal», salgo a cenar cerca del hotel y descubro que teníamos la heladería más antigua de Roma a 5 minutos a pata, así que no pierdo la ocasión y allá que me voy a tomar un tiramisú… MMMmmmMMMMMM…
Entre medias del paseo seguían cayendo chubascos cada cierto tiempo, y finalmente llegué entero al hotel, donde me metí un sueño reparador, no sin antes haber chequeado que todo el mundo hubiera llegado sano y salvo a casa.
Conclusión: cuarto maratón finiquitado con todo en su sitio 🙂
Lunes 24. Roma a mi bola
Me desperté relativamente pronto, a eso de las 7:30 ya estaba en la ducha y recogiendo las cosas, un poco tieso de piernas pero sin ninguna molestia en especial. Recogí los trastos del hotel, desayuné y bajé la maleta a recepción, ya que el avión lo tenía por la noche y quería aprovechar el día para ver la ciudad a mi aire. Como no tenía ningún plan prefijado, decidí que lo mejor era irme «a lo lejos» y volver serpenteando, ya vería el ritmo que llevaba, así que cogí de nuevo el metro, esta vez bajando a la estación de Manzoni, que me quedaba más cerca del hotel, y fui hasta la del Vaticano.
Tampoco quiero enrollarme con más detalles, sólo comentar que entre pitos y flautas creo que me hice más de 10k a pata, que como estiramiento «post carrera» creo que no está mal, todo ello aderezado con numerosos chaparrones, con lo que iba de monumento en monumento aprovechando los aguaceros para refugiarme en la iglesia o atracción que me pillara más cerca.
Refugiado en el Panteón mientras cae un diluvio
Además, como tenía encargos familiares, la mochila se iba llenando con viandas, así que el «entreno de recuperación» acabó siendo un buen paseo fotográfico, del que ya subiré las fotos al Flickr.
Sale el sol en el Foro Imperiali. Un rato después se desploma el cielo sobre nuestras cabezas
Finalmente recojo las maletas en el hotel, vuelvo por última vez a la estación de Termini, tren al aeropuerto y vuelo «enlatado» a Madrid. En resumen, que me meto en la cama a eso de la 1:30 del martes… THE END!
Postdatas varias y referencias
Como mi crónica no ha sido la primera, aquí voy añadiendo las referencias por orden cronológico:
Pues como quien no quiere la cosa, estamos a 4 semanas de que llegue el primer «gran» momento de la temporada, justo cuando se celebra la Maratón de Sevilla, a la que fueron muchos amigos. Viendo los previos y la emoción de la carrera, ya se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo. Tal y como vengo haciendo desde que me abandonaron las molestias, he ido adaptando el plan de entreno en función de las sensaciones (y el tiempo disponible), más que nada para intentar llegar entero. Comparando con la semana pasada, he separado más los entrenos, acabando el domingo en la MM Latina, con lo que al final sumo 45 km esta semana.
Tiradas de las dos últimas semanas
Y el día a día:
Martes: Roma 81/99. Día de series, calentamiento+10x(1’Z2+1’Z4)+enfriamiento. El GPS se lía y no deja de dar la brasa con los ritmos. Yo a lo mío y entreno completado OK 😉 Zapatillas: Merrell Bare Access 2
Viernes: Roma 82/99. Series de 800m en el circuito del Canal. Calentamiento + 8x(800m en 3’45» + Z2 3’45»)+enfriamiento. Zapatillas: NB 1080v2
Domingo: IX Media Maratón de Latina. Mi primera participación en esta media clásica madrileña. Salgo a buen ritmo, pero a partir del km 10 el entrenamiento del viernes pasa factura y tengo que apretar los dientes para no parar. Al final llego a meta bastante cansado, pero terminé, que no es poco. Zapatillas: Nike Lunarglide+ 2
El viernes, al grabar el entrenamiento en el reloj, se queda bloqueado y lo tengo que dejar hasta que se queda sin batería. El sábado, después de cargarlo de nuevo y encenderlo, aparece el entrenamiento, pero se vuelve a bloquear el reloj, así que me leo el post que hice sobre los posibles reseteos del reloj (aquí), y voy probando opciones que no funcionan, así que finalmente corto por lo sano y le hago el hard-restet.
Aprovecho el domingo para instalar el nuevo Garmin Express, que sustituye al Ant+ Agent, y vinculo el reloj sin problemas (apunto el actualizar el post con este tema).
IX Media Maratón de Latina
Dentro del calendario de carreras, una clásica en la preparación del Mapoma, que este año corría por primera vez. Después de la experiencia en Fuencarral de hace dos semanas, no me imaginaba que iba a sufrir tanto en una carrera que yo me imaginaba a priori «más fácil». Había abierto el evento como «posible» en el FB de los RdB, y de repente en los últimos días se apuntó bastante gente (casi todos los que no se habían ido a Sevilla u otra carrera ya comprometida). De esta guisa, llego a recoger el dorsal, dejo la bolsa en el ropero (todo muy rápido y bien organizado), y como hacía fresquete, me acerco al Lavinia a ver si alguno más se ha refugiado allí… ¡bingo!
Al rato nos encontramos también con Alber (el presi), Forres Juan, Jorge y Jesús, pero como queda poco y hay que coger sitio en la salida, al final nos hacemos las fotos «en diferido», ya haremos un montaje en «Fotochof» si eso 😆
Foto de Mapi
Tras las fotos de rigor nos vamos a nuestras posiciones, hablo con Jorge y como tenemos una idea parecida de ritmo, salimos juntos de palique en los primeros tramos de carrera, cuando se amontonan los corredores, y como nos hemos situado bastante atrás, no paramos de ir adelantando gente en estos primeros compases. A partir del km 7 la carrera se estira y Jorge aviva el ritmo, con lo que decido retener un poco y no quemar todos los cartuchos pronto. En este tramo estamos rodando entre 4:30 – 4:45, aunque al ser más o menos en bajada se lleva bien. Sin embargo de vez en cuando aparece alguna «tachuela» que va anticipando lo que vendrá. En la rampa de acceso a la Casa de Campo las piernas empiezan a quejarse, así que cuando llego al km 10 empiezo pensar que la vuelta va a ser «fina»… Cojo el vaso de isotónico en el avituallamiento y me lo bebo entero mientras voy andando, con el percal que me espera más vale ir hidratado. En el km 12 empieza «la vuelta» hasta «eldorado» de la meta, a partir de aquí la idea es ir descontando kilómetros hasta que se acaben, parece una tontería, pero a mi me ayuda mucho en estos casos el ir pensando «uno menos».
El perfil de la carrera… uff
Un poco más adelante veo a Shin, que se multiplica en la carrera, aunque está de baja por lesión, no para de animar, saludar y hacer fotos ¡un recuerdo para tí! 🙂
Foto cortesía de Shin 🙂
Como al final todo llega, consigo llegar al estadio sin parar aunque más de una vez estuve tentado, pero siempre pensaba «como te rajes ¿en Roma que vas a hacer en el km 30?» Después de entrar en meta (fundido), cojo la bolsa con el avituallamiento y la camiseta de finisher, veo a Jorge que me está esperando y me tumbo en el césped, creo que es la primera carrera en la que necesito tomar aire un rato… ufff
Descansando en la hierba con la camiseta de la bolsa del corredor
La verdad es que ha quedado una mañana estupenda, así que no tengo mucha prisa por levantarme, pero como tampoco es cuestión de quedarse frío, recojo la mochila y nos vamos a tomar una cerveza al Lavinia (donde el VII Run&Bravas). Después de las risas habituales y saludar a Antonio, Gerard, Jennifer y demás amigos/as… vuelta a casa a ¿descansar?… pero esa es otra historia 🙂
Lecturas recomendadas
De entre los artículos que he leído esta semana en blogs varios, recomiendo un par de ellos que me han gustado especialmente:
Seguimos con las semanas «raras», pero bueno, parece que poco a poco voy remontando, así que «¡menos quejarse y más correr!». Después del entreno con Gema el viernes pasado, en el que acabé tocado (pero no hundido), junto con el follón de trabajo de la semana, estuve en blanco hasta el domingo, cuando se celebraba la esperada segunda edición del Trail del Serrucho, en Alalpardo (Madrid).
El dorsal, que acabó bastante limpio asombrosamente…
En la semana me hice la analítica de sangre para el certificado médico para Roma, y también tocó «Toledan’s night» el jueves, así que entre que entre pitos y flautas cuando llegó el fin de semana estaba bastante cansado, y con algunas dudas sobre los resultados finales del domingo, pero ya que estábamos, tampoco era cosa de rajarse como otros.
[alert-note] (Actualizada 24/01/2014, nuevos enlaces al final del post) [/alert-note]
Como ya se preveía, la mañana amaneció lloviendo, no demasiado por el centro de Madrid, pero lloviendo al fin. Extrañamente y en contra de lo habitual, tenía todo el equipo preparado en el salón, así que cuando me levanté pude hacer tranquilamente las operaciones iniciales de llenar la mochila con los recambios, preparar la riñonera, vestirme y salir de casa con un primer desayuno, en un tiempo bastante aceptable. 🙂
Lo bueno de los domingos a primera hora es que el tráfico en Madrid está muy tranquilo, así que en poco más de media hora tranquilamente llegué a Alalpardo, donde mi tocayo ya había aparcado, así que como era bastante pronto (9:30), y la carrera empezaba a las 11:00, había tiempo para tomar un segundo desayuno e ir saludando a la gente, mientras decidíamos «in situ» la estrategia ¿estrategia? de la carrera. Al final decidimos por unanimidad que con llegar en el tiempo de corte (3h), nos dábamos con un canto en los dientes.
¿Alguien me dice de quién es la foto? 🙂 -> Gracias Marian! (se resolvió el enigma)
Aunque podría contar muchas cosas, creo que casi todo lo han escrito mejor las crónicas que ya he leído por aquí, como la de Yonhey , la de Suso , la de Víctor , la de Charly , la de Mayayo , y creo que me dejaré alguna en el tintero (sorry). Hasta el segundo avituallamiento estuve con @fisioteko y @jonteller, así al tran tran, grabando vídeo, risas en los charcos, y por mi parte, vigilando mucho la zancada para no hacer ningún movimiento raro que me fastidiase el femoral, que se mantuvo en toda la carrera con el cartel de «aquí estoy», pero que no puso más objeciones que las justas, así que la sensación de «patas de palo» que llevaba al final de la carrera se debía más al cansancio acumulado que otra cosa.
El recibimiento en meta, qué decir, pizza, caldito, cerveza, fruta… de lo mejorcito que he probado por estos lares. Si además le sumas que nos dieron un platazo de paella, más cerveza y un ambiente genial, a pesar de que el circuito no es de lo más «vistoso» que he hecho, sólo por lo demás ¡REPETIREMOS! (de momento no hago «pasapalabra» como otros).
Sin comentarios 🙂Prueba superada!
Y como más vale una imagen que mil palabras, seguro que con el vídeo me ahorro cien mil… Ale, ¡dale al play!
Y por si fuera poco
Los datos del Garmin, para variar…
[alert-success] Espero que la semana que viene el post lo publique antes… [/alert-success]
24/01/2014 Actualizado
Añado otras crónicas que he visto, en la que se confirma que hubo barro… 🙂
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